El fin de semana trajo buena noticias para la economía de España, en primer lugar, y de Europa, en general. En efecto, la decisión de las autoridades económicas del Viejo Continente de ofrecer un paquete de ayuda a la madre patria para sanear su sistema bancario, representa una alternativa distinta, más creativa, y que puede interpretarse como una luz al final del túnel de la crisis financiera y económica de Europa.
Por supuesto que esa sola medicina, un préstamo de cien mil millones de euros, no es suficiente para recuperar al enfermo; pero, por lo menos, representa un tratamiento bien distinto a los aplicados a los otros países de la Unión que han entrado en crisis recientemente.
Aunque todavía falta observar la reacción de los mercados financieros de Europa, Estados Unidos y el resto del mundo, y también lo que digan las calificadoras de riesgo sobre el futuro de la deuda española, la otra pata coja de la mesa, la medida le dará confianza a la economía europea y también a la economía mundial, sobre una salida menos dolorosa a la crisis de esa importante zona del mundo.
La situación de España y también la del resto de Europa dejará muchas lecciones a las autoridades económicas internacionales y nacionales. No todo está dicho en esta crisis, que aún demorará muchos meses más, en opinión de varios expertos y estudiosos. Pero, lo que si está claro es que la integración económica implica mayor regulación y supervisión en los temas fiscales y bancarios, son los costos de un instrumento valioso para esa economía y que – aún-, a pesar de la crisis, sigue siendo ejemplo para América Latina.
La Unión Europea la ha traído progreso, equidad y desarrollo a varios países de Europa que hace algunos pocos años parecían naciones del tercer mundo. Y cada día crece el consenso en que es un falso dilema, plantear las cosas en el simplismo de: austeridad o crecimiento. Existen varios instrumentos y fórmulas que deben combinar un poco de las dos, y sin lugar a dudas, como en otras partes del mundo, gobierno, banqueros, empresarios y trabajadores tendrán que poner un poco para superar la crisis y esto implica planes de ajuste selectivos y sacrificios para la población, sin lugar a dudas.
Desde estas páginas hemos insistido en que la crisis tendrá repercusiones en todo el mundo, incluyendo a América Latina y a Colombia. Se requiere presupuestarla en los planes del gobierno y los empresarios. Los canales de transmisión son los lógicos de la economía internacional: el comercio, el crédito, la inversión y el turismo, principalmente.
De allí la importancia de las declaraciones del Ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverri Garzón, a distintos medios de comunicación, en el sentido que Colombia tendrá que prepararse para los “coletazos” de la crisis de Europa y también la de los Estados Unidos, aunque esta es menos grave que la primera.
Se requiere, insistimos, monitorear día a día la evolución de la crisis de Europa; buscar mercados alternos a las menores exportaciones que se envíen al viejo continente, en este sentido hay buenas noticias desde Venezuela; supervisar con cuidado los bancos españoles con sede y negocios en el país y también los efectos de la situación en materia de crédito e inversión.
Adicionalmente, reiteramos que se requieren estímulos efectivos y rápidos a la economía nacional, como los programas de vivienda, la construcción de infraestructura y la agilización en la ejecución del gasto público, para atenuar, aunque sea un poco, los efectos que tendrá, sin lugar a dudas, la crisis de Europa y la situación de Estados Unidos en la economía nacional y regional.
¿Preparándonos para el coletazo?
El fin de semana trajo buena noticias para la economía de España, en primer lugar, y de Europa, en general.
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