Durante mucho tiempo en la literatura económica se habló de manera inapropiada de “milagro económico”, para referirse a los periodos de bonanza de un país, o de una región o de una empresa. Con el paso de los años, la experiencia ha demostrado que los milagros económicos no existen y que, por el contrario, los buenos resultados económicos sólo se consiguen con planeación, innovación y una buena administración de los recursos disponibles (capital, tierra, recurso humano y conocimiento).
Con motivo de la elaboración del Plan de Desarrollo del Departamento para 2012-2015, a cargo de la administración de Luis Alberto Monsalvo Gnecco, nuevamente se vuelve a hablar de sectores económicos y proyectos claves para el futuro del desarrollo económico y social de esta sección del país. De manera recurrente, funcionarios del gobierno nacional han hablado de comenzar a trabajar, con los gobiernos locales y con los gremios y empresarios, nuevos horizontes económicos para el Cesar, mencionando entre ellos el turismo, pero también se habla de fomentar proyectos agroindustriales, del Proyecto multipropósito de Los Besotes, y del proyecto de puerto seco para Bosconia, entre otras iniciativas, que se consideran fundamentales para el futuro económico de este departamento.
Sin lugar a dudas, el Cesar, al igual que otros departamentos de la costa norte, requiere explorar nuevos sectores económicos, a partir de una buena utilización de los recursos disponibles, para generar empleo a amplios sectores de la población que hoy estén en el desempleo, la informalidad, la pobreza y la marginalidad.
El Cesar no puede poner todas sus esperanzas en la explotación del carbón, que es un sector intensivo en capital, pero poco generador de mano de obra. Y por el contrario, debe volver a fijar sus ojos en la agricultura y la ganadería, pero con una nueva mirada, una perspectiva moderna, pensando en proyectos agroindustriales, con valor agregado, con la incorporación de nuevas tecnologías y teniendo como horizonte, insistimos en ello, el próspero mercado de Venezuela y el Caribe, que en otras épocas fue escenario propicio de buenos negocios para muchos de nuestros agricultores y ganaderos, a pesar de los problemas de pago inoportuno durante parte del gobierno del Presidente Chávez.
La vida ha demostrado que en economía no existen los milagros, insistimos. Por el contrario, se requiere pensar, en serio, con criterio realista, integral y de largo plazo, en el tema de la agroindustria, y particularmente en los sectores de carne y leche, donde tenemos ventajas competitivas que podemos y debemos explotar. Ahí está subutilizado el Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Ganadería, que el país ubicó en nuestro departamento. Esperamos que con el gobierno de Monsalvo Gnecco, conocedor del tema ganadero, este centro pueda asumir el rol que le corresponde en el desarrollo regional y nacional.
