“Me gustaría decir que sí, pero no todo va tan rápido como nos gustaría”, ha admitido Viktor Zolotov, jefe de la Guardia Nacional y uno de los integrantes del círculo íntimo de Vladímir Putin.
Aparte de enmendar así al ministro de Defensa –al presidente ruso le gusta que nadie se sienta seguro en el cargo, un juego propio de todo sátrapa–, las palabras de Zolotov parecen ajustarse a los hechos y, al mismo tiempo, ponen en evidencia la peligrosidad de un ejército que no avanza como esperaba, lo que aumenta las dudas sobre su efectividad y los riesgos de su impaciencia” (La Vanguardia de Barcelona, 14 marzo, 22).
Admitir Rusia que la cosa no va al ritmo inicialmente contemplado ¿qué consecuencias tendrá?
“Estados Unidos avisó a sus aliados de que Pekín está abierto a prestar ayuda militar a Moscú, después de que el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, se reuniera este lunes en Roma con el más alto representante de la diplomacia china, el consejero de Estado Yang Jiechi. Los cables diplomáticos con ese mensaje, que el Departamento de Estado envió desde Washington a gobiernos de Europa y Asia, citados por medios estadounidenses y confirmados por fuentes diplomáticas, no especifican si esa ayuda habría comenzado o cuándo está previsto que empiece. Tanto Pekín como Moscú negaron tajantemente esas informaciones”. (El País, 14 marzo, 22).





