En la capital cesarense existen varios proyectos de infraestructura que esperan su terminación o en su defecto una salida jurídica que les permita dejar de ser un elefante blanco, tal es el caso de la sede bioclimática de Corpocesar, la galería de vendedores, la reconstrucción del parque lineal del balneario Hurtado y los muros de contención en la margen derecha del río Guatapurí, obras que llevan varias vigencias estancadas.
En el caso del proyecto demostrativo de arquitectura bioclimática que inició hace más de cuatro años la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, con dineros de las compensaciones del carbón (más de 3.000 millones de pesos) que recibía directamente, por fin se avizora un final feliz. Este proyecto que se construye a la salida de Valledupar, vía a La Paz, tiene un fin noble, pero desde sus inicios tuvo traspiés por el manejo administrativo, que fue alertado en varias ocasiones por el Departamento Nacional de Planeación, DNP, que argumentó varios conceptos con la no viabilidad del mismo. Su salvación acaba de ser confirmada con la inversión anunciada desde el gobierno departamental, por 3.682 millones de pesos, que deben surtir las etapas de licitación, contratación y ejecución, las que por supuesto demorarán varios meses, así como las obras que faltan para terminar esta edificación que quiere mostrar una manera diferente de construcción amigable con el medio ambiente.
EL PILÓN invita a los veedores ciudadanos que conocen los detalles de esta obra a que vuelvan a reactivarse a su alrededor para que todos los anuncios y promesas se cumplan y finalmente sea concluida.
