De los congresistas cesarenses esperamos que gestionen inversiones, y buenos y asequibles servicios, para el Cesar, que trabajen coordinadamente y con nuestros mandatarios en alcaldías y gobernación, y no hagan para sí o para terceros aprovechamiento mediante coimas y prácticas deshonestas y ocultas, que hoy han hecho de la actividad legislativa un oficio desacreditado y sin vergüenza. Que hagan control político apropiado, citen a los funcionarios y representen en los temas nacionales con altura, conocimiento y determinación los intereses regionales y de la nación en su conjunto. Que hagan valer la importancia que representa la Costa Caribe , por cierto electora importante de la presidencia de Gustavo Petro.
Que se protejan y se dé la mejor destinación y uso de la regalías del nuestros carbones y se siembren las semillas de una transición minero-energética basada en la diversificación y la productividad, sin renunciar al actual desarrollo de nuestros recursos de la naturaleza y el campo. Que tengan la iniciativa de leyes, que aunque no sean muchas sean pertinentes, de calidad y trascendentales.
Tras la posesión ayer del nuevo Congreso entre Senado y Cámara estamos representados con ocho congresistas con enormes expectativas. La relación Congreso-ejecutivo es determinante para el direccionamiento de entidades nacionales, cuya esencia es impulsar procesos territoriales, además de todo el engranaje institucional y burocrático que incide en logros para los departamentos y sus municipios.





