EDITORIAL

Los retos de Valledupar en materia de vivienda y urbanismo

Son grandes y complejos los retos de Valledupar en materia de urbanismo y de construcción de vivienda, en general, y en particular de interés social, como se concluye de las entrevistas que recientemente ha hecho este diario al Alcalde, Luis Fabián Fernández Maestre, y luego al gerente de Fonvisocial, Miguel Daza Mendoza. En efecto, Valledupar […]

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Son grandes y complejos los retos de Valledupar en materia de urbanismo y de construcción de vivienda, en general, y en particular de interés social, como se concluye de las entrevistas que recientemente ha hecho este diario al Alcalde, Luis Fabián Fernández Maestre, y luego al gerente de Fonvisocial, Miguel Daza Mendoza.
En efecto, Valledupar lleva un rezago superior a los diez años en la actualización de su Plan de Ordenamiento Territorial, que es la hoja de ruta de la ciudad en materia de crecimiento y urbanismo. Ese retraso afecta seriamente el desarrollo de una urbe como la capital del Cesar.
Se requiere con urgencia, como bien lo advertía el Alcalde Fernández Maestre, acciones urgentes del Concejo Municipal y de la Oficina Asesora de Planeación para comenzar a resolver este cuello de botella. Pero, en el mediano plazo, todo indica que la actualización del POT debe ser una prioridad uno A del próximo alcalde de la ciudad.
Hoy Valledupar no tiene tierra urbanizable para crecer, y esto afecta, principalmente, los planes de vivienda para las clases medias y los estratos más pobres, ha señalado el Gerente de Fonvisocial. Hay que hacer la precisión, Valledupar tiene tierras, pero hoy no son urbanizables, se requiere ampliar su perímetro urbano – de manera ordenada – para comenzar a darle vía libre a nuevos proyectos de vivienda, con todas las especificaciones que impone la legislación nacional en materia de dotación urbana, amoblamiento, servicios públicos y servicios sociales, como escuelas y puestos de salud, entre otros.
Adicionalmente, la ciudad tiene que reflexionar, con sus expertos en planificación y urbanismo, hacia donde y cómo quiere y puede crecer?. Está el límite natural del río Guatapurí, en el oriente, pero también hay límites en el norte y en el occidente. Luego, la ciudad debe tener claridad sobre los escenarios geográficos que tiene para crecer, que son limitados. Igualmente, es posible que en el mediano plazo el crecimiento de la ciudad y el anhelo por tener una casa propia tenga que cambiar por apartamentos. Será difícil, pero tarde o temprano los vallenatos tendrán que decirle adiós a la cultura del patio y sustituir estos por parques bien dotados y arborizados.

El déficit de vivienda de la ciudad, Daza Mendoza lo estima en veintidós mil unidades. Estamos hablando de una cifra representativa para una ciudad como la nuestra. Esto significa que la ciudad tiene mucho margen de crecimiento en materia de construcción de vivienda, y en particular de interés social, sector que ha comprobado su característica de estimular a otros sectores y generar mucho, pero muchos empleos.
Sobre todos estos temas las autoridades y la comunidad vallenata tiene que comenzar a reflexionar, además debe ser tema central de la próxima campaña electoral que se avecina, y materia de estudio de los candidatos a la Alcaldía y al Concejo Municipal: ¿Hacia dónde y cómo va a crecer Valledupar?. ¿Dónde y cómo darle soluciones de vivienda a tantas familias, que también demandarán empleos, ingresos y cobertura en servicios públicos y sociales?.
Además, ¿Cómo articular el desarrollo y el crecimiento de la ciudad con el enclave de la minería del carbón que tenemos acá en el Cesar?, son temas que se ven lejos, pero que –en realidad- están a la vuelta de la esquina. Insistimos: Valledupar requiere reformar y fortalecer su Oficina de Planeación, actualizar su POT, con el apoyo del Gobierno Nacional y gestionar macroproyectos de vivienda para ordenar el crecimiento que ha presentado la ciudad, en los últimos años, que no ha sido el más adecuado.

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