El ejemplo del parque Los Cortijos de Valledupar es una muestra de lo que puede estar ocurriendo en muchos parques de la ciudad. Hace once meses comenzó la remodelación de Los Cortijos y entre la polémica que suscitó la tala de frondosos árboles que cubrían las canchas de tenis y las multifuncionales, se dio inicio a los trabajos que prometían un cambio extremo en este sitio.
Hoy después de todos estos meses, el parque luce igual. Lo único diferente es la instalación de unos aparatos para hacer ejercicios, que llaman gimnasio biosaludable y que atrae la asistencia de más personas a este sitio de recreación y deporte. En junio del año pasado era un trabajo que lideraba la Concesión de Amoblamiento Urbano, que al liquidarse dicho contrato pasó a manos de la Alcaldía de Valledupar, que hasta ahora no ha reiniciado los trabajos.
Aparte del gimnasio biosaludable, no han ejecuta más obras. Los andes están maltrechos, no hay ciclorutas, las canchas igual, no hay césped, solo maleza y basura. Las obras anunciadas que consistían en un área interactiva de agua, canchas de fútbol con grama y sintética, dos canchas multifuncionales para escalada, pista skate y otras atracciones, todavía están en el papel. ¿Y los $ 3.000 millones destinados para estas obras?
