Las obras que traen desarrollo a la capital del Cesar siempre serán bien recibidas, en el entendido que debe primar el bienestar general sobre el particular. A propósito de las desavenencias suscitadas entre los comerciantes ubicados sobre la avenida Simón Bolívar, que por fin será intervenida, con los representantes del Sistema Integrado de Transporte de Valledupar –SIVA- que es el responsable de los trabajos de adecuación de esta importante vía para el gran proyecto que mejorará la movilidad de la ciudad, es importante que prime la sensatez y la mesura en las decisiones de cada parte.
Los comerciantes tienen razón al protestar porque verán afectados sus intereses económicos, y más allá su supervivencia, pues dependen de sus negocios para mantener a sus familias, y las de cientos de trabajadores que encuentran en cada local comercial de este sector una oportunidad laboral.
Mientras que el SIVA también tiene clara su meta y sus responsabilidades jurídicas para que un proyecto de esta índole se lleve a un feliz término sin contratiempos, pero también sin afectar el presupuesto asignado.
