La creación de la discográfica vallenata no se ha podido recuperar después de la muerte de Leandro Díaz Duarte, el insuperable e inigualable compositor que veía con los ojos del alma, que tuvo como epicentro para su inspiración el territorio guajira y cesarense, siendo el municipio de San Diego el lugar donde consolidó su musa.
Hoy lo recordamos con cariño, con amor y nostalgia, y con deseos de que la nueva generación de compositores vallenatos mire, analice y adopte el legado de este gran hombre que aprendió a ver con el corazón. La fortaleza de Leandro Díaz era su ceguera que le permitía ver con los ojos del alma.
