EDITORIAL

La Sierra clama

Los lamentables acontecimientos ocurridos en la última semana a indígenas que habitan en la Sierra Nevada de Santa Marta han despertado nuevamente el interés nacional y regional de autoridades y ciudadanía frente a los pueblos que viven en este sistema montañoso. Los cesarenses tenemos el privilegio de tenerlos cerca. Los arhuacos, wiwas, kankuamos y kogui […]

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Los lamentables acontecimientos ocurridos en la última semana a indígenas que habitan en la Sierra Nevada de Santa Marta han despertado nuevamente el interés nacional y regional de autoridades y ciudadanía frente a los pueblos que viven en este sistema montañoso.

Los cesarenses tenemos el privilegio de tenerlos cerca. Los arhuacos, wiwas, kankuamos y kogui tienen en Valledupar un pedacito de la Sierra: la Casa Indígena, donde se hospedan cuando bajan de sus resguardos y donde tienen las oficinas de sus cabildos gobernadores, que se encargan de la organización administrativa de sus pueblos, mientras que allá arriba los Mamos, desde su sabiduría espiritual, guían y aconsejan las decisiones que deben tomar como comunidad.

EL PILÓN lamenta profundamente la tragedia ocurrida a los wiwas en el pueblo llamado Kemakumake, donde murieron por causa de una tormenta eléctrica 11 de sus miembros, cuando estaban reunidos en una asamblea general más de 60 indígenas. Además del dolor por sus muertos, los demás habitantes del pueblo ahora serán reasentados en otro sitio que decidan los mismos indígenas.

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