EDITORIAL

La seguridad es un asunto de todos

Vuelve y juega, nuevamente debemos referirnos a la inseguridad, el principal problema que tiene Valledupar, al igual que las principales ciudades del país. Se trata de un monstruo de mil cabezas, difícil de atacar… Una vez es la delincuencia común, otra vez es el narcotráfico y ahora, según se afirma con insistencia, es la delincuencia […]

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Vuelve y juega, nuevamente debemos referirnos a la inseguridad, el principal problema que tiene Valledupar, al igual que las principales ciudades del país. Se trata de un monstruo de mil cabezas, difícil de atacar…
Una vez es la delincuencia común, otra vez es el narcotráfico y ahora, según se afirma con insistencia, es la delincuencia organizada, a través de las ya famosas bandas criminales.
Para algunos, las soluciones a este flagelo deben ser de carácter nacional, ya que toca tareas esenciales del Ministerio de Defensa, del Ejército Nacional, de la Policía y de muchas otras agencias del Estado, incluyendo la Fiscalía General de la Nación y la rama judicial.
Pero, sin desconocer lo anterior, no podemos sentarnos a esperar que desde Bogotá nos llegue la fórmula mágica a un problema también local, tan complejo y difícil de manejar. Es imperioso insistir en la búsqueda de soluciones desde el nivel municipal y departamental, sin desconocer las competencias y las atribuciones jurídicas, políticas y administrativas de cada uno.

En buena hora, la academia en Valledupar decidió metérsele al problema. Es destacable que espacios propios de la sociedad civil se traduzcan en foros-taller, como el de “Política pública y seguridad ciudadana”, con la participación de las autoridades y de un grupo de expertos en la materia, quienes han estado al frente de estrategias de seguridad en ciudades problemáticas y más grandes, como Medellín, Bogotá o Cali.
El esfuerzo realizado desde la academia, en este caso por la Fundación Universitaria del Área Andina, debe convertirse en ejercicio más continuo y sistemático también por parte de otras Universidades y de otros actores de esta naturaleza.

El trabajo conjunto entre esta institución universitaria y la Alcaldía es un buen ejemplo de las alianzas público-privadas, que han de gestarse para que procesos de esta índole prosperen y lleguen a las fibras más íntimas de la sociedad.

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