EDITORIAL

La política de vivienda y la desaceleración económica

La economía colombiana ha entrado en un proceso de desaceleración, como lo ratifican las cifras del Dane publicadas la presente semana; como consecuencia de una decisión de política económica, iniciada hace varios meses, de incremento de las tasas de interés. En efecto, la economía colombiana sólo creció 4,7 por ciento en el primer trimestre de […]

canal de WhatsApp

La economía colombiana ha entrado en un proceso de desaceleración, como lo ratifican las cifras del Dane publicadas la presente semana; como consecuencia de una decisión de política económica, iniciada hace varios meses, de incremento de las tasas de interés.
En efecto, la economía colombiana sólo creció 4,7 por ciento en el primer trimestre de este año, como consecuencia del menor crecimiento en la construcción y la agricultura, como también en la industria y el comercio. Sin embargo, el gobierno y buena parte de los analistas económicos mantienen una proyección de crecimiento de 4,5 por ciento en 2012, que es buena en medio de la coyuntura internacional, pero es modesta para lo que debe ser una tasa de crecimiento óptima para Colombia, que debería aspirar a crecer al 7 y al 8 por ciento, inclusive, si quiere reducir de manera radical el desempleo, la pobreza y la marginalidad.
La reducción en el ritmo de crecimiento económico se puede contener o atenuar, con otras políticas sectoriales, principalmente en el estímulo y fomento de la construcción de vivienda y de infraestructura, sector este último en el cual el país tiene un rezago de décadas y este gobierno va rajado.
En materia de infraestructura, lo hemos dicho varias veces en estas páginas, el gobierno nacional y – en particular- el ministro del sector, Miguel Peñaloza, tienen que recuperar el tiempo perdido para invertir de manera transparente y organizada, pero rápida en carreteras, en puertos, aeropuertos y trenes, para evitar que por las fallas en este sector el país choque contra el TLC con Estados Unidos, y en general con la globalización económica. Esta es una inversión que, además de generar empleo y reactivar otros sectores, le ayudaría al país a ganar en productividad y competitividad, áreas en las cuales nuestro sistema económico presenta índices preocupantes.
Y regiones como el Cesar y la Costa Atlántica, en general, deberían resultar beneficiadas en esta estrategia que el gobierno ha anunciado, pero está en mora de poner en marcha en serio. La locomotora de la infraestructura no ha arrancado  y ya estamos en mora de ponerla en marcha.
Y en materia de vivienda, sin desconocer el camino recorrido por la anterior ministra, Beatriz Uribe; no hay duda que el Ministro Germán Vargas Lleras, y su equipo, comenzando por su viceministro, Luis Felipe Henao, le impondrán un ritmo más rápido a la política de vivienda en general, comenzando por la política de vivienda de interés social cuya meta es la construcción de 100 mil viviendas gratis en los próximos cuatro años, para la gente más pobre del país.
A pesar de que hemos expresado nuestras reservas sobre la gratuidad de este programa, por sus aspectos morales en materia de política social, desde el punto de vista económico es un gran instrumento para hacerle frente a la desaceleración que se está presentando. No obstante, aún falta por definir algunos detalles en materia de política de tierras urbanas, precios del cemento y de otros insumos.
Consideramos que el gobierno debe estimular también otro tipo de vivienda, principalmente para las clases medias, bajo el convencimiento de que el sector es un gran dinamizador de otros sectores, generador de empleo y además de solucionar el déficit habitacional que el país tiene, representa un mejoramiento en el nivel de vida para miles de colombianos.
Valledupar y el Cesar, hoy lo reiteramos, bajo el liderazgo de los gobiernos de Freddys Socarrás Reales, y de Luis Alberto Monsalvo Gnecco, respectivamente, con una buena gestión ante el gobierno nacional y una política propia territorial, en sus respectivas jurisdicciones, también debe trabajar en los sectores de vivienda e infraestructura,  como alternativas viables para estimular la economía en la ciudad y el departamento. Las condiciones están dadas, sólo falta insistir en la gestión propia y ante Bogotá y estimular al sector privado a invertir en estos dos sectores estratégicos.

TE PUEDE INTERESAR