En los últimos días se conocieron dos cartas del máximo jefe de las FARC, Rodrigo Londoño más conocido con el alias de Timoleón Jiménez “Timochenco”, al Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, y al país, en general, sobre la posibilidad de adelantar unos diálogos para buscarle una salida política al conflicto que vive el país.
En una de esas comunicaciones Timochenco le propone al gobierno nacional volver a retomar la llamada “agenda del Caguán”, haciendo referencia al proceso de paz adelantado durante el gobierno de Andrés Pastrana Arango, realizado en esa zona del Caquetá, y que a la postre fracasaron por razones suficientemente conocidas.
La otra de las cartas es una respuesta de Timochenco a una comunicación del profesor Medófilo Medina, que en su momento fue dirigida a Alfonso Cano, por este profesor de ciencias sociales e historiador, de ideas de izquierda y conocedor del proceso de las FARC, donde Medina cuestionaba la violencia política y la razón de ser de la lucha de esa organización, en este momento histórico que vive el país.
Por supuesto, las dos comunicaciones, pero principalmente la primera, han generado toda suerte de reacciones, desde el rechazo absoluto por quienes la consideran una estrategia de las FARC para volver a recuperar espacios políticos y seguir en su lucha armada, más adelante; hasta la de quienes consideran conveniente analizar y estudiar lo que dicen las FARC, para ver si es posible explorar unos escenarios de diálogo y negociación.
Hay que reconocer que mucho ha cambiado el país, desde al época de Pastrana, luego de dos gobiernos con las políticas radicales de Álvaro Uribe Vélez, y ahora con la agenda del gobierno de Juan Manuel Santos, que despierta muchas esperanzas en el área social, principalmente con el tema de tierras y de ayuda para las víctimas de la violencia.
Pero, este importante y trascendental tema no se puede mirar con apasionamientos y acudiendo a los extremos, militaristas o pacifistas, sino con la razón y el pragmatismo, analizando las cosas objetivamente.
La salida negociada al conflicto con las FARC es una opción que el país no puede echar en saco roto o “tirar las llaves al mar”, como gráficamente lo ha dicho el propio Presidente Santos.
La negociación sigue siendo una posibilidad, pero hay que explorarla con sensatez, exigiéndole a las FARC demostraciones claras de paz, como la liberación de todos los secuestrados o un cese al fuego, que podría ser verificado por representantes de la comunidad internacional, como bien lo ha propuesto el ex Presidente Pastrana.
Explorar las posibilidades de unas negociaciones, no tiene porque significar el debilitamiento del Ejército Nacional o su desmoralización. No es incongruente persistir en una férrea lucha contra la subversión, con mantener la mano tendida de una salida negociada, sin desconocer que hoy las FARC son una organización dedicada al narcotráfico, a la extorsión y al bandolerismo, y que está lejos, pero muy lejos de lo que fue cuando nació, como un movimiento campesino de autodefensas ante el atropello de las fuerzas del orden y algunos sectores de la extrema derecha de entonces, hace cincuenta o sesenta años.
El Presidente Santos tiene una gran ventaja política en este tema de la opción coercitiva o la negociación, ya que como Ministro de la Defensa fue protagonista de los máximos golpes que ha recibido esa organización en toda su historia. Pero, ahora como Jefe del Estado, con un gran apoyo político puede liderar al interior de la sociedad colombiana la posibilidad de explorar esa salida negociada, con la debida precaución y discreción del caso, con lo cual el país no pierde nada pero si puede ganar tiempo y vidas en buscar el fin de este conflicto por medios políticos. Este es un asunto para analizar con cabeza fría y no con el corazón, y así lo debe percibir no sólo el gobierno sino toda la Nación.
La opción de la negociación política
En los últimos días se conocieron dos cartas del máximo jefe de las FARC, Rodrigo Londoño más conocido con el alias de Timoleón Jiménez “Timochenco”, al Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, y al país, en general, sobre la posibilidad de adelantar unos diálogos para buscarle una salida política al conflicto que vive […]
TE PUEDE INTERESAR
- Editorial
Hay que acatar las enseñanzas que deja la tragedia en Venezuela
- Editorial
Valledupar debe ratificar su capacidad para eventos de gran magnitud
- Editorial
Soplan nuevos vientos en el CPV
- Editorial
¿Quién responde por la entrega de tierras en el empalme con el nuevo gobierno?
- Editorial
Lancemos un S.O.S. internacional por el río Cesar
- Editorial
La luz de Atenea
