La situación económica de Europa en su conjunto, pero principalmente la de Grecia y España, representan un serio reto para el futuro de la unión monetaria e inclusive para el Euro, como moneda única del viejo continente. Insistimos en que aunque la Comunidad tiene sus instituciones, ahora reconocidas con el Premio Nobel de la Paz 2012, y cuenta con los instrumentos para salir de la crisis, la falta de decisión política y el mismo temor a las protestas callejeras han demorado los duros planes de ajuste que se requieren para afrontarla.
Habíamos advertido que, sin lugar a dudas, el agravamiento de la situación de Europa, cuya salida aún no se ve en el horizonte, tendría serias y complejas repercusiones en el comercio y las finanzas internacionales. Hoy los hechos y las cifras nos dan la razón.
Los efectos de lo que viene sucediendo en ambos continentes, como también la evolución de la economía China, se ha comenzado ya a sentir en América Latina y en países como Colombia. El comportamiento de la producción industrial en Agosto, con una caída del 1,4 por ciento, así lo confirma y es una alerta a las autoridades económicas para adoptar las decisiones que requiere una coyuntura de este tipo.
