EDITORIAL

Implicaciones y manejo del paro de los camioneros

Dice un viejo adagio que “lo que mal comienza mal termina”; con esta frase se puede ilustrar lo que ha sucedido con el paro que realiza un grupo de camioneros, principalmente en el interior del país. Los transportadores iniciaron el paro para protestar contra la decisión del Ministro de Transporte, Germán Cardona Gutiérrez, de desmontar […]

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Dice un viejo adagio que “lo que mal comienza mal termina”; con esta frase se puede ilustrar lo que ha sucedido con el paro que realiza un grupo de camioneros, principalmente en el interior del país.
Los transportadores iniciaron el paro para protestar contra la decisión del Ministro de Transporte, Germán Cardona Gutiérrez, de desmontar la tabla de fletes que rige para el transporte terrestre de carga y que ha sido un instrumento utilizado por los camioneros para evitar una caída en sus tarifas.
En términos sencillos, consideran que debe ser esa tabla y no el libre juego de oferta y demanda el que regule las tarifas del sector, que están entre las más costosas de la región, en comparación con países de un nivel de desarrollo similar al de Colombia.
La Constitución política de 1991, garantiza a todos los colombianos, con algunas excepciones, el derecho a la protesta para defender unos intereses específicos, como en este caso son los de los camioneros. Pero la misma Constitución y varias leyes establecen que la protesta debe ser pacífica y no puede afectar otros derechos fundamentales de los colombianos, como el de abastecimiento de alimentos.
No obstante lo anterior, la protesta de un sector de los camioneros, ya que no son todos, ha estado bien lejos de ser una jornada pacífica y – por el contrario- ha generado serios problemas de orden público en distintas regiones del país, y principalmente en el departamento de Cundinamarca y en la capital del país, donde – prácticamente- los camioneros bloquearon varios sectores de la ciudad por más de tres días. Lo ocurrido es grave.
Varios son los comentarios que debemos hacer sobre este paro. En primer lugar, son cuantiosas las pérdidas que el paro de los camioneros ha dejado para el sector ganadero, agrícola y también para la industria y el comercio; con un impacto tremendo en materia de oferta de alimentos y otros productos básicos, lo que generará problemas inflacionarios que se sumarán a las graves consecuencias que ya habíamos tenido con el invierno.
Segundo, la parálisis de los camioneros, con bloqueos de vías, como no lo habían hecho en otras ocasiones, afectó el transporte de pasajeros interdepartamental e intermunicipal; la distribución de alimentos, reiteramos, y también a los sectores vinculados al transportador como el suministro de combustibles, la venta de repuestos, entre muchos otros.
Y tercero, quizás el más importante, ha sido desastroso el manejo dado por el gobierno de Bogotá, en particular el Alcalde Samuel Moreno, a la protesta de los camioneros al permitirles realizar una marcha con sus vehículos que luego utilizaron para bloquear la ciudad y tratar de chantajear al gobierno y en particular al sector privado, que – en últimas- es el principal generador de la carga a transportar.
Hay que reconocer que muchos transportadores, principalmente los medianos y pequeños, han visto reducir su margen de rentabilidad en los periodos de vacas flacas de la economía, pero también han disfrutado de periodos de vacas gordas. Y sin duda tienen derecho a plantear instrumentos que mejoren sus ingresos, pero esto no lo pueden hacer a costa de afectar a otros sectores de la economía.
Además,  no se puede condenar a la economía colombiana a serios cuellos de botella en la distribución de sus mercancías, al depender, en exceso de un solo modo de transporte, el carretero, debido a que el país no ha hecho la planeación y la inversión necesaria para utilizar otros medios de transporte como el ferrocarril y hasta el fluvial, con tantos ríos con un caudal navegable en buena parte del país.
Sin duda fue excesivamente laxo y hasta desacertado el manejo dado, también, por el gobierno nacional, al paro camionero. El Ministro del ramo, Germán Cardona,  decía una cosa, el vicepresidente Angelino Garzón otra, y esa falta de unidad fue bien aprovechada por los camioneros en paro. Hizo bien el Presidente Juan Manuel Santos al manifestar de manera vertical que el gobierno no iba a aceptar más bloqueos de vías y que utilizaría la fuerza pública para desalojar las vías.
Al cierre de esta edición, gobierno y transportadores dialogaban con miras a lograr un acuerdo que permitiera desmontar este paro absurdo e inútil. Pero, independientemente de los resultados del mismo, insistimos en que ha sido malo el manejo dado por el Gobierno Nacional y local de Bogotá a este paro, sus costos serán grandes para toda la economía nacional y deja un ejemplo nefasto para otro tipo de protestas similares. Esperamos y confiamos que en otras situaciones similares el Presidente Santos y su equipo de gobierno den muestra de una mayor autoridad, eficiencia y verticalidad a la hora de negociar decisiones claves en materia de políticas pública, como esta relacionada con el sector del transporte.

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