EDITORIAL

Hay que pasar de las palabras a los hechos…

En medio de la emergencia invernal, y los golpes del gobierno contra la subversión y la crisis económica internacional, ha pasado de bajo perfil un tema fundamental: las relaciones del Gobierno Nacional con el Congreso y el cierre de la presente legislatura, que se cumple la próxima semana. Cuando ya ha pasado un año y […]

canal de WhatsApp

En medio de la emergencia invernal, y los golpes del gobierno contra la subversión y la crisis económica internacional, ha pasado de bajo perfil un tema fundamental: las relaciones del Gobierno Nacional con el Congreso y el cierre de la presente legislatura, que se cumple la próxima semana.
Cuando ya ha pasado un año y cuatro meses del comienzo del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos Calderón, adquiere más importancia la labor del Congreso de la República. Siempre en el primer año, tradicionalmente hay una especia de luna de miel entre el Ejecutivo y el Legislativo, pero ya es hora de pasar de los anuncios a los hechos, en ambas instituciones y en el segundo, tercer y cuarto año de mandato, estas relaciones se vuelven más tensas.
Es la hora de poner a funcionar las famosas locomotoras de las que habla el Presidente Santos en sus discursos y en su Plan de Desarrollo “Prosperidad Para Todos”; concretar las tareas pendientes en materia de la Agenda Interna del TLC, entre otros proyectos e iniciativas claves que se espera se concreten.
Algunas encuestas de opinión, como la realizada por RCN Radio, RCN Televisión, LA FM y la revista Semana, muestran que a pesar de que el Presidente Santos aún cuenta con una gran opinión, el país espera verlo concretando resultados y encarrilando proyectos, y superar esa etapa de los anuncios y los titulares de prensa.
Hay que pasar del dio al hecho, como se dice popularmente; y en esa tarea es clave la labor del Congreso de la República, que a pesar de ser un Congreso amigo y manejado por la alianza de gobierno, la Unidad Nacional, debe hacerle, también, control político al Gobierno, y en particular a los distintos ministros.
Lo que el país está viendo es una gran incapacidad en el Ministerio de Obras Públicas, una gran lentitud en el Ministerio de Agricultura, y una ineficiencia pasmosa en el Ministerio de Salud, ya que la crisis del sector sigue y amenaza con agudizarse.
Los daños originados por los dos últimos inviernos, han demostrado que el país tiene serios problemas en materia de su infraestructura de carreteras, una excesiva dependencia de este modo de transporte y también muchas falencias en las zonas subnormales de las principales ciudades del país.
En materia de planeación urbana es grave lo que ha ocurrido, por ejemplo en ciudades como Bogotá, la capital de la República. Y si esto sucede en la capital del país que se puede esperar para el resto de las ciudades. Este es un tema de fondo, se ha construido en terrenos inviables y alguien debe responder por eso y corregir el asunto y ese debe ser el Gobierno Nacional mediante una nueva reglamentación sobre este tema.
Y así tengamos un gobierno con las mayorías del Congreso, como efectivamente ocurre, el país espera realizaciones, acciones, concreción de los programas y resultados ante tantos problemas y necesidades.
Ojalá esta legislatura sea tan provechosa como la del año pasado, y en el próximo semestre el Congreso asuma una actitud de mayor independencia frente al Ejecutivo y de cara el país le exija más resultados concretos y mucho más que buenas intenciones.
Los restos son muchos, la tarea por realizar inmensa y el gobierno de Santos debe entrar en una etapa de consolidación, ahora de la mano de los nuevos alcaldes y gobernadores.  Sobre estos temas el Congreso debe pronunciarse y exigirle resultados concretos al Gobierno Nacional. La armonía entre las dos instituciones no quiere decir que se pierda su independencia, como en la práctica pareciera estar sucediendo…

TE PUEDE INTERESAR