EDITORIAL

Fuentes, periodistas y democracia

Una de las relaciones más complicadas en el periodismo, en todos sus tiempos, ha sido la de las llamadas fuentes de información y los medios de comunicación y – en particular- con los periodistas. Cuando hablamos de fuentes de información nos referimos al Estado, a los gremios de la producción, a los sindicatos, a las […]

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Una de las relaciones más complicadas en el periodismo, en todos sus tiempos, ha sido la de las llamadas fuentes de información y los medios de comunicación y – en particular- con los periodistas.
Cuando hablamos de fuentes de información nos referimos al Estado, a los gremios de la producción, a los sindicatos, a las organizaciones no gubernamentales, las universidades, las empresas privadas, y a distintas personalidades de la farándula, la economía, la política, la ciencia y el deporte, entre otras áreas.
En efecto, se trata de una relación que tiene implicaciones de doble vía, y muchas reciprocidades, pero también sus límites y que deben tener sus tácitas reglas de juego. Las fuentes requieren de los periodistas, para comunicar sus programas, avances y ejecutorias. Eso es obvio. Y, a su vez, los periodistas requieren de las fuentes para hacer su trabajo de reportería e investigación.
Lamentablemente, a algunas fuentes les interesan los medios y los periodistas sólo cuando tienen algo positivo que comunicar, un tema o un mensaje que los favorece, de alguna u otra manera, y que le ayuda a proyectar una buena imagen a él o a la institución, pública o privada, para la cual trabajan.  Pero evaden a los periodistas cuando el tema no les resulta favorable o fácil…
Esa actitud hace parte de una visión utilitarista de los medios y de los periodistas, que durante muchos años ha hecho carrera, pero que –  poco a poco- se ha ido superando en algunos escenarios más que en otros.
Día a día, en la medida en que el oficio se ha profesionalizado, los periodistas  y los medios han tomado conciencia que su principal deber es ser voceros del ciudadano común y corriente y no una extensión de los sistemas de comunicación de las distintas instancias de poder, sean estas públicas o privadas.
Claro las decisiones del Estado, en sus distintos niveles y dependencias hay que comunicarlas, y es un deber de quienes las toman publicarlas y divulgarlas, hace parte de la legitimidad del estado democrático divulgar sus políticas, programas y decisiones particulares. Así lo establecen desde la Constitución hasta distintas normas legales de menor nivel.
Y los periodistas y los medios, en su evaluación del acontecer diario deciden el tratamiento que le darán a la información que genera el Estado y los funcionarios en las distintas ramas del poder público y otros organismos del aparato estatal, como los organismos de control, entre otros. Esto hace parte de la órbita profesional de los periodistas  y de los medios.
No obstante lo anterior, en algunas instituciones públicas, y en algunos funcionarios, en particular, persiste una actitud poco respetuosa hacia los medios y sólo quieren hablar de aquello que les conviene, y cuando les conviene,  pero evaden las preguntas  que se hace la ciudadanía y que le resultan incómodas a esos funcionarios, y que los periodistas están en el deber de formularles en el ejercicio de la profesión.
Este es un tema amplio y complejo, que ha sido tratado por organismos como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el Círculo de Periodistas de Bogotá (C.P.V), y la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), entre muchos otros.
En nuestro medio, sería conveniente que el Círculo de Periodistas de Valledupar (CPV), en este mes, el mes de los periodistas,  iniciara una tarea para concientizar a las distintas entidades del Estado, a todo nivel, de la importancia de atender las preguntas y requerimientos de los periodistas  con atención, respeto y consideración, y no con evasivas en los temas complicados  o que a ellos les parezca negativos.
Hay que buscar, fomentar y cimentar relaciones de un buen nivel, de respeto mutuo, cada uno en lo de su competencia, entre los periodistas y los distintos medios de comunicación. Este tema va más allá de las buenas maneras y las relaciones públicas, y tiene que ver con un tema más profundo como es la relación entre la información y la democracia, y también la tolerancia, el pluralismo y el respeto a las ideas ajenas.

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