Lo que se hace con las manos durante los días del Festival Vallenato, se borra con los pies, como dice la frase popular, debido a los abusos que comenten los mismos habitantes de la ciudad, especialmente los que ofrecen servicios en los diferentes puntos donde se desarrollan los eventos festivaleros, así como los que llegan de afuera en busca de una oportunidad de trabajo.
Los vendedores ambulantes que este año parece que se triplicaron, los taxistas que aumentaron los carreras a un 150 %, al pasar de $ 5.000 a $ 10.000 e incluso a $ 15.000, dependiendo de la ‘pinta’ de las personas que soliciten el servicio, así como los mototaxistas que a sabiendas que existe restricciones para su movilidad, han hecho caso omiso de este, y los contrabandistas que a pesar de que tienen una campaña encima, liderada por la Federación de Departamentos, han hecho su agosto en Festival vendiendo licor ilegal, conforman el ‘festival de los abusos’, que se fortalece con el consentimiento de los mismos ciudadanos que caen en sus manos y no denuncian.
Ante este panorama, los turistas, los visitantes que llegan por primera vez a la ‘capital mundial del vallenato’ a conocer la magia vallenata que fue sellada con la frase del nobel Gabriel García Márquez al decir que su obra cumbre ‘Cien años de soledad’ es un vallenato de 400 páginas, se pierde con la actitud avivata de los comerciantes que quieren aprovecharse de la temporada, que si bien es cierto es una de las mejores épocas de la economía local, no les da derecho de abusar de esta manera de la comunidad.
