Sorprende que sigan pescando con dinamita en los débiles caudales de los ríos y afluentes que surcan el norte del Cesar, en especial los que bajan de la Sierra Nevada de Santa Marta. En plena época de verano personas indolentes con la naturaleza le quieren sacar el máximo provecho a la poca agua que arrastran los ríos y dejan a su paso desastres difíciles de reparar.
La denuncia a la que le hizo eco EL PILÓN en su edición de este sábado, es solo un hecho aislado de los múltiples que ocurren en esta zona del departamento. La publicación es el resultado de la firmeza de más de 40 indígenas que se atrevieron a denunciar ante la autoridad ambiental –Corpocesar-, pero ¿qué pasa con los casos que no se conocen o no denuncian?
El rio Cesar desde que entra al Cesar y antes de llegar al puente Salguero, en la vía Valledupar-La Paz, sufre toda clase de atentados ecológicos, sin contar lo que le toca a los guajiros. Las comunidades por donde pasa, además de que le extraen su arena y piedras, le arrojan basura y toda clase de desecho, y por supuesto también practican la pesca con dinamita.
