EDITORIAL

Evitemos una huelga en el Cerrejón

Una difícil coyuntura laboral es la que atraviesa la empresa Cerrejón, ante una posible huelga de sus trabajadores, teniendo en cuenta que así fue decidido por la gran mayoría de afiliados al sindicato, en un proceso de votación interna. Una huelga en esta empresa minera, gran generadora de empleo y divisas para el país, no […]

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Una difícil coyuntura laboral es la que atraviesa la empresa Cerrejón, ante una posible huelga de sus trabajadores, teniendo en cuenta que así fue decidido por la gran mayoría de afiliados al sindicato, en un proceso de votación interna.
Una huelga en esta empresa minera, gran generadora de empleo y divisas para el país, no le haría ningún bien ni a la compañía, ni a sus trabajadores, y – por supuesto- tendría serias consecuencias para la economía regional y nacional. La compañía Cerrejón ha estimado los costos diarios de la huelga por encima de los cinco mil trescientos millones de pesos.
La situación laboral de la empresa se ha complicado, ya que agotada la etapa de negociación directa no fue posible un acuerdo entre la empresa y el sindicato. La huelga en el Cerrejón sería una mala noticia, sin lugar a dudas, para la economía regional y nacional.
Desde esta tribuna, y respetando el derecho constitucional y legal que les asiste, llamamos a la cordura a los trabajadores, para que traten de buscar nuevamente los espacios de diálogo y acercamiento con la empresa, y viceversa, con el fin de evitar un conflicto laboral, a todas luces, inconveniente para el país.
En este mismo sentido, se han pronunciado los gremios económicos y la gobernación del departamento de La Guajira, conscientes de las consecuencias económicas de la parálisis. Somos solidarios con los gremios y las autoridades de La Guajira, en esta sentida petición.
En este conflicto laboral, como ha sucedido con los últimos registrados en el país, en los recientes meses, ha sido evidente la pasividad del gobierno nacional, en particular del Ministerio de la Protección Social. Este Ministerio debe velar por el buen clima laboral del país y en particular de las empresas, debe actuar de manera proactiva para buscar evitar que se llegue a la huelga, mediante los acuerdos en las etapas previas.
En este tema de las relaciones obrero-patronales, la teoría “lesseferista”, del dejar hacer, dejar pasar, no es buena. Por el contrario, como lo establece la Constitución Política de Colombia, el gobierno debe mediar entre el capital y el trabajo y buscar una relaciones armónicas entre estos dos, los principales factores de producción de la economía de un país.
Desde esta región del país, hacemos un llamado al propio Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, como también al vicepresidente, Angelino Garzón, veterano negociador sindicalista, para que dispongan de los medios constitucionales y legales a su alcance, e instruyan al  Ministro de la Protección Social, Mauricio Santamaría, para que tome cartas en el asunto.
Existen los instrumentos para impedir la huelga, es el diálogo directo, sin afectar, insistimos, ese derecho sagrado de los trabajadores, como es la huelga. Pero creemos que es posible buscar una conciliación de la posición entre las partes, máxime en una coyuntura de baja inflación y de una empresa reconocida en la región, y a nivel nacional e internacional, por sus reiteradas muestras de responsabilidad social empresarial, en muchos frentes. Evitemos una huelga en el Cerrejón.

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