Una de las figuras más importantes y novedosas de la Constitución de 1991 fue el establecimiento de una autoridad monetaria autónoma e independiente, consagrada en la Junta Directiva del Banco de la República, cuya misión principal es el control de la tasa de inflación.
Vale la pena recordar que en ese cuerpo constituyente estaban destacados profesionales del derecho y de la economía, y algunos de ellos verdaderas autoridades en el campo del derecho económico, recordamos al “Cofrade”, Alfonso Palacio Rudas (q.e.p.d.), a Guillermo Perry Rubio, Carlos Ossa Escobar, Carlos Rodado Noriega, Carlos Lleras de la Fuente, entre otros, que lograron en la comisión respectiva trabajar para darle al país unas instituciones e instrumentos jurídicos importantes para la administración eficiente de la hacienda pública, la política monetaria, entre otros aspectos de la economía.
Es necesario advertir que al interior de la Constituyente del 91 se llegó a un gran consenso sobre la necesidad de contar con una autoridad monetaria autónoma e independiente, con el fin de lograr el viejo anhelo de liberales y conservadores de tener una “moneda sana”, es decir una moneda, en este caso el peso nacional, a la cual la inflación no le robara su capacidad de compra.
Lo anterior, teniendo en cuenta que el país se había acostumbrado a vivir con tasas moderadas, pero permanentes de inflación, que oscilaban entre el diez y el treinta por ciento anual, lo que afectaba la relación de precios y salarios, pero también otros contratos públicos y privados, que resultaban afectados por esa tasa de inflación. A esos escenarios se había llegado por cuenta de poderosos grupos de interés como los industriales, los ganaderos, los constructores, entre otros, que lograban presionar en la entonces famosa Junta Monetaria, decisiones de política favorable a sus intereses sectoriales, pero perjudiciales para el ciudadano común y corriente.
Los resultados en estos últimos veintiún años, cuando la inflación se ha reducido de manera sistemática a rangos que oscilan entre el 3,5 y el 4,5 por ciento, y los salarios han conservado y recuperado, en parte, su capacidad de compra, demuestran que ha sido eficiente la labor realizada por la actual autoridad monetaria.
Ese cuerpo colegiado, del cual hacen parte el Gerente del Banco de la República, el Ministro de Hacienda, y cinco funcionarios especializados en derecho, economía o en las ciencias económicas, en general, de dedicación exclusiva a la función de hacerle seguimiento a la economía para planear y establecer las políticas monetaria, crediticia y cambiaria, le ha representado al país una gran estabilidad en materia económica y ha generado una gran confianza ante los potenciales inversionistas nacionales y extranjeros.
Parte del éxito de la Junta del Banco de la República ha sido que tiene una misión exclusiva: el control de la inflación; por supuesto, la lucha contra la inflación se debe hacer de manera coordinada con otros objetivos de la política económica del Estado como el crecimiento económico, la generación de empleo, y así se ha tratado de hacer.
Ahora, un proyecto de acto legislativo presentado por el Senador Liberal, Camilo Sánchez, busca cambiar los objetivos institucionales y la forma de operar de la actual autoridad monetaria. Con todo respeto por el honorable Senador, esperamos que se analice con cuidado su iniciativa y se escuche a los expertos y al país nacional, a los gremios y empresarios, pero que no se pierda lo que se ha logrado en materia económica, gracias a esa autoridad que ha logrado el viejo anhelo de tener una moneda sana, es decir una tasa de inflación bajo control que ha representado un mejor bienestar para millones de colombianos. Estaremos muy atentos a la evolución de esta iniciativa de acto legislativo.
En defensa de la moneda sana
Una de las figuras más importantes y novedosas de la Constitución de 1991 fue el establecimiento de una autoridad monetaria autónoma e independiente, consagrada en la Junta Directiva del Banco de la República, cuya misión principal es el control de la tasa de inflación. Vale la pena recordar que en ese cuerpo constituyente estaban destacados […]
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