El que en una época fuera el glorioso Colegio Loperena, el que abría las puertas de todas las universidades del país a sus egresados, hoy no tiene dolientes, es un pobre anciano al cual le llegó prematuramente la vejez. Por sus aulas pasaron diferentes generaciones que le dieron orgullo al Cesar y a La Guajira, pero ya nadie se acuerda. El Loperena era Alma Mater de Valledupar y la provincia, más reconocido que la UPC de hoy; era un orgullo estar en sus aulas. Ser rector del Loperena era una de las mejores posiciones laborales y sociales de esa época.
Hace tiempo se viene hablando de su deplorable situación física y a fuerza de llamamientos de sus rectores han confluido muchas personalidades, no a buscar una solución, sino a teorizar sobre su estado. Recientemente estuvieron presentes parlamentarios, el Concejo Municipal y funcionarios varios pero la falta de claridad no ha permitido formular las propuestas pertinentes; el gobierno nacional ha estado ausente ante el clamor de esta su creatura.
