EDITORIAL

El principio de un tratamiento largo

La salud en el Cesar, como en el resto del país, afronta una crisis compleja, como lo hemos registrado, en varias ocasiones, en nuestras páginas informativas y también en las de opinión. Esta semana vino a conocer la magnitud y las características del problema, el Superintendente Nacional de Salud, Conrado Gómez Vélez. El Supersalud cumplió […]

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La salud en el Cesar, como en el resto del país, afronta una crisis compleja, como lo hemos registrado, en varias ocasiones, en nuestras páginas informativas y también en las de opinión. Esta semana vino a conocer la magnitud y las características del problema, el Superintendente Nacional de Salud, Conrado Gómez Vélez.
El Supersalud cumplió una apretada agenda que incluyó una reunión con el Gobernador Moreno, la Secretaria de Salud, Ángela Salazar, y con alcaldes, directivos de las EPS y las IPS, es decir, todos los actores involucrados en el problema.
Desde hace años, el sector de la salud presenta un serio cuello de botella, como se dice popularmente, en el flujo de los recursos financieros, es decir en la plata del sistema. El Estado demora el pago a las EPS, estas a su vez a las IPS y así – sucesivamente- con un efecto en cadena, que puede amenazar la adecuada y oportuna prestación de los servicios a los usuarios.
La gestión del Súper debe servir para comenzar a desenredar la madeja, asunto bien complejo y difícil, como él mismo lo ha reconocido. La deuda del las EPS con las instituciones prestadoras, públicas y privadas, puede ascender a los $105 mil millones de pesos, aproximadamente, según las cifras de la Secretaría de Salud. De ese monto, corresponde a la Red Pública unos $61.500 millones y a la red privada el resto, más de $44 mil millones.
Conrado Vélez es prudente y ha advertido que este es un proceso largo y ante el cual hay que tener mucha paciencia y – reiteramos- cumplir cada uno lo suyo, y el que incumpla se debe atener a las consecuencias de ley.
Un elemento importante es que los funcionarios de las EPS que participen en los acuerdos de pago, tengan capacidad de negociación y decisión y que no deban acudir a Bogotá para contribuir a la solución del problema.
El asunto es que los involucrados deben pasar de las palabras a los hechos; es decir, de las conciliaciones a los pagos. Y este en este sentido, es fundamental el seguimiento y monitoreo que la Supersalud y la misma Secretaría le hagan a los acuerdos. Lo importante es que todo el mundo cumpla con su deber: las alcaldías paguen a las EPS, y estas a su vez comiencen a pagar a las IPS, y así sucesivamente.
También los usuarios tienen una gran responsabilidad, no hay derecho a que personas con capacidad de pago, gente pudiente, esté afiliada al régimen subsidiado de salud, como ya lo está investigando la Secretaría Departamental de Salud.
La visita del Súper y los compromisos firmados, son una buena noticia. Por lo menos ya se vislumbra una luz al final del túnel. Desde este medio de comunicación estaremos prestos a hacerle seguimiento al tema y a comentar la actuación de cada uno de los actores del crítico sector de la salud.

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