EDITORIAL

El mal ejemplo de la Cámara de Comercio

Una gran expectativa existía en el sector empresarial y gremial de Valledupar, con motivo del retiro de la Cámara de Comercio de la Ciudad del señor José Horlandy Castro, quien cumplió ya veintidós años en ese organismo. Cuando este medio de comunicación requirió al señor Horlandy Castro sobre su inminente salida, contestó que esta no […]

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Una gran expectativa existía en el sector empresarial y gremial de Valledupar, con motivo del retiro de la Cámara de Comercio de la Ciudad del señor José Horlandy Castro, quien cumplió ya veintidós años en ese organismo.
Cuando este medio de comunicación requirió al señor Horlandy Castro sobre su inminente salida, contestó que esta no se había definido y que estaba pendiente que se concertara con la Junta Directiva, para fijar el momento oportuno de la elección de su sucesor.
Esta noticia fue publicada en este diario, en la edición del domingo, con el fin de propiciar al interior del sector privado, y entre los cientos de profesionales de la ciudad, una convocatoria abierta y meritocrática de posibles sucesores de José Horlandy.
Pero, oh sorpresa, según la información de la cual disponemos, en la noche del lunes y de manera, a nuestro juicio, apresurada fue elegido de manera unánime el doctor, José Luis Urón, abogado y administrador público, vinculado a la Cámara desde hace varios años.
Es posible que la elección de Urón no tenga ningún problema desde el punto de vista legal; las Cámaras de Comercio son organismos de carácter privado, así cumplan un servicio colectivo y manejen recursos públicos, consideramos por algunos de carácter parafiscal. Pero si deja mucho que desear, desde el punto de vista de la imagen pública, la ética y el ejemplo al resto del sector empresarial y de la comunidad, en general la forma en que se dio la elección.
Lo mejor para el futuro de la Cámara de Comercio de Valledupar hubiese sido  la convocatoria a un proceso abierto, democrático y transparente, insistimos, en el cual tuviera participación, también, el señor Urón Márquez, pero igualmente otros profesionales y líderes del sector comercial y empresarial de la ciudad.
Lamentablemente no fue así; perdió la Cámara de Comercio de la Valledupar una oportunidad única de darle al resto del sector privado, como también al sector público y a la sociedad civil, en general, un buen ejemplo de ejercicio de transparencia y  democracia.
No dudamos de la formación académica del señor Urón Márquez, como tampoco de su experiencia en el mismo organismo y su conocimiento sobre los temas de la entidad. Lo que se cuestiona, por parte de muchos comerciantes y otros grupos de empresarios y dirigentes gremiales, es la manera en que resultó elegido.
El mismo José Horlandy Castro, en su momento, fue elegido de una terna de la cual hacían parte la doctora Leonor Palmera de Castro, y el abogado Campo Elías López; lo cual hizo más competitivo y claro su proceso de elección.
Lo sucedido hace parte de lo que algunos autores llaman la esquizofrenia de los gremios y el sector privado, en general, que exigen y sugieren al sector público, distintos tipos de políticas públicas, como también ejemplos de meritocracia y competitividad, pero no hacen lo propio al interior de sus organismos.
En vista de los acontecimientos, sólo resta señalar los muchos retos que tiene el nuevo Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Valledupar, y el primero de ellos es comprometerse a que su elección no significará una politización de ese organismo.
Es imperativo darle un mayor liderazgo a ese organismo, llamado a convocar el sector comercial y de servicios, como también a propiciar estudios sobre el sector y el resto de la economía; al igual que ayudar a la formalización del aparato productivo regional, como lo establecen sus obligaciones explícitamente consignadas en la legislación comercial vigente.
Como medio de comunicación estaremos muy atentos a la gestión de Urón Márquez, en esta nueva etapa de la Cámara de Comercio de la ciudad, organismo que tiene una gran responsabilidad en el futuro económico de la capital del Cesar y de la región, como lo han tenido en otras ciudades y regiones del país.

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