Luego de cumplir sus primeros dos años de gobierno, el Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, se propone realizar una serie de cambios en su gabinete, con el fin de lograr más y mejores resultados, y darle un mayor piso político a una eventual reelección.
La remoción de algunos ministros, que se especula podría estar entre tres y seis cargos, hace parte de un cambio de estrategia mayor, un elemento de la cual fue la famosa “vuelta a Colombia”, presentando resultados parciales de la mitad de su gestión.
El Presidente Santos sabe que la evaluación de la ciudadanía, y en particular del pueblo raso, es dura y se centra en resultados concretos y tangibles, en las calles, barrios, pueblos y veredas del país; y no en los eventos en recintos cerrados con gremios y empresarios, quienes, a la larga, son más benevolentes, a la hora de evaluar un gobierno y en particular al primer mandatario.
En el caso del cambio en el Ministerio de Hacienda, hay que advertir que Juan Carlos Echeverri Garzón, lo hizo bien y supo manejar la economía nacional en una coyuntura internacional bien difícil. Se le puede criticar, en parte, el tema de la falta de una ejecución presupuestal más ágil y el manejo de la revaluación, tema que es compartido en su responsabilidad con la Junta Directiva del Banco de la República.
Llega al Ministerio de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, un economista serio, bien formado y con una gran credibilidad ante los banqueros, los empresarios, el Congreso de la República y la comunidad financiera internacional. Su nombre genera mucha confianza y credibilidad.
Pero sin duda se requieren cambios en otros ministerios; son varios los ministros que no han estado a la altura de sus responsabilidades y cuya gestión viene afectando la evaluación del Presidente, teniendo en cuenta la tradición presidencialista de Colombia, para bien o para mal. Claro, no es fácil gobernar un país como el nuestro, con tantas necesidades, en todas partes y con tan poco recursos públicos.
Además de la necesidad de mantener a raya el tema de la inseguridad, en el cual influyen factores reales pero también de percepción; y de buscar soluciones de fondo al problema de la salud, al que se le ha perdido mucho tiempo, se requiere que el gobierno agilice la ejecución presupuestal, indispensable en el momento económico que vive el país y principalmente en el área de infraestructura, donde el rezago del país es de décadas. Esto lo sabe muy bien Cárdenas Santamaría.
Pero, más allá de ver caras nuevas en los carros oficiales, como se dice popularmente, se debe buscar un cambio de actitud en todo el gobierno. Ser más receptivos al clamor popular, y – principalmente- a las necesidades de las regiones del país; en lugar de gobernar- un poco de manera autista- desde la fría Bogotá.
Se debe mirar el liderazgo regional y revisar los programas del gobierno central, con la ayuda de los mandatarios territoriales, alcaldes y gobernadores, quienes son los que conocen de cerca y de manera directa las necesidades más sentidas de la gente, del ciudadano común y corriente.
Este es el momento para aumentar la cuota de las regiones, y en particular la de la Costa Atlántica que sólo tiene un ministerio en la persona de Sergio Díazgranados, quien viene haciendo una gran gestión. Ojalá el Ministerio de Minas y Energía, que tendrá un papel protagónico en el mediano plazo se le diera a un hombre o una mujer de esta zona del país. La Costa merece tener una mayor cuota en el gabinete ministerial y esperamos que así lo vea el señor Presidente en la actual coyuntura política que vive el país.
El Gobierno, las regiones y el cambio de ministros
Luego de cumplir sus primeros dos años de gobierno, el Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, se propone realizar una serie de cambios en su gabinete, con el fin de lograr más y mejores resultados, y darle un mayor piso político a una eventual reelección. La remoción de algunos ministros, que se especula […]
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