Muy oportuna la campaña que adelanta la Registraduría del Estado Civil para que los padres de familia le den la identidad en su debido momento a sus hijos. No es capricho de la entidad nacional, sino una necesidad imperante para que los menores puedan recibir los beneficios como ciudadanos colombianos.
Ahora cuando las comunicaciones son más fáciles y el acceso a los servicios estatales están a la mano del ciudadano, es cuando se nota que no todos los padres cumplen con el deber sagrado de darle un nombre a los pequeños.
Nunca antes el Estado colombiano había tenido una oferta tan grande de atención a las familias, en las que obtienen beneficios los niños, las mujeres embarazadas y los adultos mayores. Es esta misma oferta, la que casi raya en el paternalismo, la que obliga a los padres de familia a tener en regla los documentos de identidad de los menores, porque sin estos no puede acceder a los ofrecimientos.
