EDITORIAL

El cobarde atentado contra La Voz del Cañahuate

Valledupar amaneció ayer con una noticia triste, de esas que producen inconformidad y rabia: un grupo de personas protagonizaron un atentado y un robo, en la sede donde están los transmisores de La Voz del Cañahuate. Un grupo de delincuentes llegaron desde la noche del martes y durante diez horas, aproximadamente, dañaron los equipos y […]

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Valledupar amaneció ayer con una noticia triste, de esas que producen inconformidad y rabia: un grupo de personas protagonizaron un atentado y un robo, en la sede donde están los transmisores de La Voz del Cañahuate.
Un grupo de delincuentes llegaron desde la noche del martes y durante diez horas, aproximadamente, dañaron los equipos y se robaron el cableado de cobre, luego de amordazar a quienes tenían la misión de cuidar prácticamente el corazón de la emisora.
El costo de los daños supera los quinientos millones de pesos y la emisora está fuera del aire de manera indefinida. Han callado vilmente La Voz del Cañahuate.
Más allá del hecho violento y delictivo, que debe ser investigado hasta sus últimas consecuencias, y ojalá las autoridades den cuanto antes con los responsables del mismo, este es un atentado contra la libertad de prensa, contra el derecho a la comunicación y contra la democracia.
La Voz del Cañahuate, como lo son todos los medios de comunicación, no son de sus dueños, así sean empresas privadas, son un patrimonio de la sociedad toda. La Voz del Cañahuate es de Valledupar y del Cesar.
Y en este caso, en especial, eso es más cierto aún, ya que por su origen, por su mismo nombre, se trata de una emisora que nació y emite desde El Cañahuate, uno de los barrios de mayor tradición y arraigo popular en la ciudad de lo Santos Reyes.
Como bien lo describió el ex contralor General de la Nación y ex alcalde de Valledupar, Aníbal Martínez Zuleta: “Esto es un atentado cobarde contra la libertad de prensa, contra la democracia, contra toda la sociedad, porque nosotros lo único que hemos hecho es entregarnos con alma, vida y corazón a luchar por Valledupar, el Cesar y toda esta región”.
Y en efecto, desde hace más de veinticinco años, La Voz del Cañahuate, ha venido trabajando por el progreso de esta ciudad, del departamento del Cesar, de la Región Caribe y del país.
No es fácil hacer periodismo regional en Colombia, se trata de empresas con unos costos fijos altos, poco rentables frente a la gran inversión de capital que representan. Se trabaja más con un criterio cívico, comunitario y altruista, que con una finalidad comercial.
La Voz del Cañahuate ha sido una defensora de las causas populares y de los intereses comunitarios, de la música vallenata, y desde hace varios años viene operando en coordinación con la W Radio, que dirige Julio Sánchez Cristo, quien se ha caracterizado por realizar un periodismo crítico e irreverente.
Este también es un atentado contra al País Vallenato, contra una familia y contra ese hijo ilustre de esta ciudad, como es Aníbal Martínez Zuleta, un abogado con tesis laureada de la Universidad Nacional, Liberal de los fundadores del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), congresista, ex contralor y ex alcalde de esta ciudad, que aún en el otoño de su vida, cuando podría estar descansando y disfrutando de sus nietos, sus amigos y sus libros, sigue preocupado, como el primer día, por los problemas de su Valledupar, del Cesar, del Caribe y del país.
Rechazamos este atentado cobarde, aleve y  terrorista, contra el medio colega, La Voz del Cañahuate; rechazamos este hecho porque atenta, indudablemente, contra la libertad de prensa y el derecho a la información de toda  la sociedad vallenata y cesarense.
Expresamos nuestra solidaridad en estas horas de angustia, a su fundador y propietario, el doctor Martínez Zuleta, como también a sus directivos, periodistas, locutores, operadores y demás personal  administrativo y técnico de La Voz del Cañahuate.

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