Vuelve el ex-presidente Álvaro Uribe a las tierras del Cesar, esa que visitó a primera hora del 8 de agosto de 2002, horas después de su posesión como el Presidente que iniciaba su mandato de 8 años en la mayor cruzada del Estado contra el desafío de la guerrilla colombiana. En una década el departamento recuperó buena parte de su tranquilidad y, salvo actuales escaramuzas de las Farc, nuevas esperanzas se fueron tejiendo.
En su primer cuatrienio los paramilitares, -que en Cesar adoptaron un matiz predominantemente contrainsurgente, y no narcotraficante como en otras latitudes -, se sintieron entusiasmados por la decidida política oficial, dejando, como sus adversarios, lagos de sangre, y al final de su gobierno, en medio de críticas, aquellos se acogieron a la política de Justicia y Paz, corregida por decisión de la Corte Constitucional.
