Una serie de interrogantes se ciernen en estos momentos sobre la Universidad Popular del Cesar, luego del atentado del que fue víctima, en su casa, el rector, Raúl Maya Pabón; además de otras circunstancias de amenazas y rumores.
En primer lugar, queremos rechazar con firmeza el aleve atentado del que ha sido víctima Maya Pabón, que también puso en riesgo la vida de sus hijos, demás familiares, amigos y vecinos. Este hecho reviste una inmensa gravedad y ratifica, en sí mismo, la situación por la que está pasando esa institución educativa.
Es el momento de ratificar el respeto por toda la comunidad académica en una institución que, tradicionalmente, ha tenido una historia de tranquilidad, distinta a la de otras universidades públicas donde la protestas se convierten en problema de orden público.
El atentado contra Maya Pabón debe ser investigado con urgencia y diligencia, por cuanto el mismo deja un manto de dudas sobre muchos sectores de la misma institución, cuando el rector habla de fuerzas oscuras al interior de la misma y las señala como responsables del atentado.
Pero, el hecho también debe servir como punto de reflexión sobre la necesidad de crear un ambiente de armonía al interior de la UPC y un respeto por su institucionalidad interna y externa, única garantía de una real independencia universitaria.
Es mucho lo que pueden hacer las directivas de la UPC, sus profesores, estudiantes y egresados, para enviar un mensaje de respeto y confianza por una institución, que tanto necesita la región. La autonomía universitaria, consagrada en la Constitución de 1991, busca garantizar que la educación superior, en general, sea un escenario para el cultivo del conocimiento, la investigación y el debate con altura y tolerancia.
Son las mismas instancias de la institución las que deben dar señales claras de respeto a las normas, a los fallos de las Cortes y a la aplicación de la ley, y de los reglamentos internos, con el fin de ganarse y conservar el aprecio de los estudiantes y la comunidad. Estas deben buscar los canales regulares y adecuados para comunicar las decisiones y eliminar los rumores y las consejas que, además, con un lenguaje soez y vulgar desdicen mucho de la institución académica, en su conjunto.
El Consejo Superior de la Universidad, superados todos los trámites jurídicos luego de la anulación de la designación del rector, debe crear un marco de confianza y transparencia previa a la elección de un nuevo rector, o la ratificación del actual, según su leal saber y entender, y teniendo siempre presente los intereses supremos de la UPC.
Insistimos en que la universidad toda debe rechazar estos hechos violentos y reclamar para sí un clima organizacional de concordia y respeto, necesario para la sagrada tarea de instrucción y formación de los profesionales que allí aspiran a formarse para buscar un progreso y bienestar individual y contribuir, también, al desarrollo económico, social y cultural de esta zona del país.
El atentado al rector y el futuro de la UPC
Una serie de interrogantes se ciernen en estos momentos sobre la Universidad Popular del Cesar, luego del atentado del que fue víctima, en su casa, el rector, Raúl Maya Pabón; además de otras circunstancias de amenazas y rumores. En primer lugar, queremos rechazar con firmeza el aleve atentado del que ha sido víctima Maya Pabón, […]
TE PUEDE INTERESAR
- Editorial
Hay que acatar las enseñanzas que deja la tragedia en Venezuela
- Editorial
Valledupar debe ratificar su capacidad para eventos de gran magnitud
- Editorial
Soplan nuevos vientos en el CPV
- Editorial
¿Quién responde por la entrega de tierras en el empalme con el nuevo gobierno?
- Editorial
Lancemos un S.O.S. internacional por el río Cesar
- Editorial
La luz de Atenea
