EDITORIAL

Dolor, indignación e impotencia

La muerte a sangre fría de cuatro uniformados, tres de la Policía y uno del Ejército Nacional, por parte de un frente de la guerrilla de las FARC  que los tenía secuestrados hace varios años, décadas en algunos casos, ejemplifica, una vez más, el drama del secuestro y el absurdo conflicto armado que vive el […]

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La muerte a sangre fría de cuatro uniformados, tres de la Policía y uno del Ejército Nacional, por parte de un frente de la guerrilla de las FARC  que los tenía secuestrados hace varios años, décadas en algunos casos, ejemplifica, una vez más, el drama del secuestro y el absurdo conflicto armado que vive el país.

La tragedia que vivían las familias de estas personas, padres, esposas e hijos, que por años padecieron el secuestro infame de sus seres queridos, por el solo hecho de estar prestando un servicio a la patria, terminó de la peor manera posible: con la muerte de los mismos.

En efecto, el dolor que hoy enluta el hogar del Sargento del Ejército, José Libio Martínez, del Mayor de la Policía, Elkin Hernández, del Coronel Edgar Yesid Duarte y del Intendente, Álvaro Moreno, causa también dolor, indignación y rechazo en el alma de todos los colombianos de bien.

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