La de Badillo:
Los cesarenses y los colombianos, en general, tienen referencia de la población de Badillo por dos famosas canciones de la música vallenata, “La Reliquia de Badillo”, del maestro Rafael Escalona Martínez, y el “Río Badillo”, del inolvidable Octavio Daza, cada una en su estilo y su género, sendos clásicos de nuestro cancionero.
Además, conocemos de Badillo por ser un sitio agradable por sus aguas y su clima, que lo han convertido en destino turístico para muchos vallenatos y cesarenses.
No obstante, en los últimos meses, y ahora en los últimos días, Badillo ha vuelto a dar noticias malas por la tremenda creciente que vivió el río, producto de una ola invernal que hace dudar de la efectividad de las plegarias a San Isidro Labrador, el de Atánquez.
En el caso de la famosa población, nuevamente debemos insistir sobre el inminente riesgo que esta afronta, y que puede originar una verdadera tragedia, que involucre vidas humanas, teniendo en cuenta que el cauce del río ha cambiado y – cada vez- que crece se mete al pueblo, sin ninguna contención.
No se puede desconocer que se trata de un invierno fuerte en todo el país, el más intenso de las últimas décadas; que ha originado cientos de muertos y damnificados, bloqueos de carreteras y la pérdida inconmensurable de cultivos y ganados. Tampoco, hay que olvidar que mucha gente tiene su vivienda y sus negocios, ahí, al pie del río, sin tener en cuenta las constantes recomendaciones de las autoridades ambientales…
Pero, en este caso en particular, lo que preocupa y molesta es la indolencia, la negligencia, de las autoridades ante el grave problema. Desde hace más de dos años, se viene agravando la situación: el río tiene varios brazos y se ha salido de su cauce primigenio y ahora busca paso por donde sea, afectando a la gente y sus pocas pertenencias.
En su momento, entidades como Corpocesar, la Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Valledupar, se han comprometido a realizar las obras de infraestructura que se requieren para hacerle frente a las crecientes y reducir el impacto de las mismas. Se contrataron unos estudios con la Universidad del Magdalena, que ya fueron entregados. Inclusive, tenemos información el costo de las obras ha sido presupuestado, estimado en unos cuatro mil millones de pesos.
No hay derecho a tanta desidia, tanta indolencia y negligencia, reiteramos, frente a algo que es evidente. Hace dos años pasó lo mismo, y se anunciaron las obras. El año pasado volvió a ocurrir y nuevamente se repitieron los mismos anuncios…
Y como lo denunciaron por este medio, varios líderes comunitarios, ante esta nueva creciente los funcionarios públicos regionales y locales, vuelven a hablar de las obras y ahora se afirma que el proyecto fue presentado ante el gobierno nacional, para que lo incluya en los planes de reconstrucción que se adelantarán en todo el país, con motivo de este invierno tan trágico.
En el caso de Badillo, cuya situación es conocida por organismos como la Procuraduría General, consideramos que debe haber un investigación de carácter disciplinario, que se revise no desde el cura, sino “del gobernador pa…bajo, a revisar, como dice la canción del legendario Escalona.
Nos preguntamos, ¿Cuántos muertos habrá que esperar para que las mismas se hagan realidad?.
Ante lo ocurrido, por lo menos, lo mínimo que se debe hacer es actuar con un plan de contingencia, que se aceleren los trámites y los procesos necesarios ante una situación que, la próxima vez, puede terminar en una tragedia que, como tantas de las que ocurren a diario en el país, sólo dejan lamentaciones y luego no pasa nada. Esperamos que este no sea el caso de Badillo.
