Se puso de moda otra vez el interés por el río Guatapurí. Varias iniciativas desde la sociedad civil y la empresa privada se han dado a conocer este año con el único fin de conservar, preservar y mitigar el impacto ambiental y asumir las repercusiones sociales de la población afectada por el mal manejo de la cuenca, en especial la parte baja, donde aparecen las explotaciones agrícolas y pecuarias y los conglomerados urbanos.
Debido a la ausencia de acciones efectivas por parte de las instituciones públicas con competencias en la cuenca del Guatapurí, le ha tocado a la sociedad civil en general y de manera espontánea hacer propuestas sin el respaldo técnico necesario, a pesar de que son iniciativas válidas que lo único que requieren es la orientación que permita canalizar la ruta a seguir, trabajo que sólo puede asumir las entidades señaladas por las leyes: Corpocesar, la Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Valledupar.
Estas tres instituciones son las que deben tener la fuerza para convocar de manera conjunta las iniciativas existentes que converjan en un gran proyecto a largo plazo, con los detalles del papel que debe asumir cada actor, que va desde las mismas entidades, sus funcionarios, el sector privado, los vendedores informales, las amas de casa, los jóvenes y niños, lo cual implica que no estamos hablando sólo de la ribera del río, sino del comportamiento en general con el agua que inicia desde el uso racional del liquido en las casas, llegando hasta las zonas extremas en los picos de la Sierra Nevada, donde nace el Guatapurí.
