Oficialmente las fiestas decembrinas comienzan con la tradicional fiesta colombiana del día de las velitas, una celebración religiosa en honor a la Inmaculada Concepción de la Virgen María, que se celebra en todo lo ancho y largo del país de diferentes maneras, pero con un mismo fin: utilizar la luz de una vela para venerar a la Virgen.
Esta celebración se hace como vigilia de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, que es el resultado de un dogma proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854.
Aunque el carácter histórico es de corte muy religioso, esta fiesta se tomó como el abrebocas de las fiestas navideñas, relegando un poco su esencia para convertirse en otro tipo de fiesta que generalmente se abre con la inauguración de las luces navideñas en las ciudades, acompañadas de bailes, licor y pólvora.
