La dirigencia barranquillera se ha hecho sentir con el tema de Electricaribe. Solo bastó que en la capital del Atlántico colapsara el servicio de energía en más de cuarenta barrios para que se dieran resultados de la Superintendencia de Servicios Públicos, entidad que ayer anunció sanciones contra la empresa y medidas inmediatas para atender las quejas de los usuarios que tratarán, según lo anunció el Superintendente de Energía, de atender de manera puntual. El gobernador José Antonio Segebre pidió una subestación para Soledad y junto con el alcalde de ese municipio metropolitano, elevaron su voz de protesta, dándole la cara al problema.
En el Cesar y así lo dijimos en el editorial titulado ‘La Oscuridad de Electricaribe’, hace falta unidad de todos los sectores para que la empresa tome los correctivos que sean necesarios para mejorar el servicio, lo cual será muy difícil si los directivos de la organización no sienten la presión de la dirigencia cesarense. Una sola golondrina no hace verano. Deben emular el ejemplo de los barranquilleros, que alguna cosa hacen bien para que les presten atención (¿será la unidad de criterios y de intereses?).
EL PILÓN por considerar que este servicio es vital para las familias cesarenses, para la economía y el desarrollo normal de las actividad educativas y de salud, que incluso afecta la seguridad de los ciudadanos, vuelve a llamar la atención de la dirigencia en general, desde todos los estamentos, para que puedan poner freno al mal servicio, a las negligencias y a los abusos que comete Electricaribe.
