EDITORIAL

Carta abierta al Presidente Santos

Valledupar, enero 20 de 2012 Doctor: Juan Manuel Santos Calderón. Presidente de la República. Excelentísimo Señor Presidente. Como muchos colombianos y cesarenses, señor Presidente, tenemos mucha fe y esperanza en su programa de gobierno, en beneficio de toda Colombia y en particular de esta zona de la geografía nacional. Sabemos que su trayectoria como periodista […]

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Valledupar, enero 20 de 2012
Doctor:
Juan Manuel Santos Calderón.
Presidente de la República.
Excelentísimo Señor Presidente.

Como muchos colombianos y cesarenses, señor Presidente, tenemos mucha fe y esperanza en su programa de gobierno, en beneficio de toda Colombia y en particular de esta zona de la geografía nacional.
Sabemos que su trayectoria como periodista y su formación como economista y administrador, y su paso por varios ministerios, además de ser el último designado de nuestra historia, le han dado una visión amplia y del país, de su gente y de sus principales problemas.
Y al igual que usted, reconocemos muchos de los avances que se presentaron durante el gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez, en el tema de la seguridad democrática, la gobernabilidad y la confianza en las instituciones. La triada seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social, tuvo su momento y su oportunidad.
Señor Presidente Santos, hoy el departamento del Cesar,  el que usted conoció en su juventud, a través de su música y sus parrandas, afronta una de las crisis más agudas de su historia.
Luego de padecer varios tipos de violencia, primero la de la extrema izquierda, que espantó a tantos ganaderos y agricultores y que dejó una huella de tristeza, producto del secuestro y la muerte de tantos hombres de bien; pasamos a vivir una falsa solución y caímos en otro tipo de violencia: la de la extrema derecha, cuyos daños ya el país conoce.
Aún no sabemos si esta última fue igual o peor que la primera, pero lo cierto es que también dejó otra honda herida de muerte y desapariciones; heridas que aún están frescas en la memoria de muchas de nuestras familias.
En la actualidad, estamos comenzando a padecer otro tipo de violencia: la de las bandas criminales, el microtráfico de narcóticos y  la delincuencia común. Muchos de nuestros comerciantes, agricultores y ganaderos, están siendo víctimas de la extorsión y la vacuna, y la gran mayoría no se atreve a denunciar lo que está sucediendo.
Esa nueva violencia está asociada al narcotráfico, al lavado de dinero y al contrabando de combustibles, generado por el alto diferencial de precios entre los procesados en Colombia y los procedentes de Venezuela.
A pesar del buen momento de la economía nacional, la nuestra presenta serios problemas, como el alto nivel de pobreza, superior al promedio nacional, el alto desempleo, la inflación local y la falta de oportunidades para el grueso de la población. Necesitamos su mano señor Presidente, para cambiar ese panorama.
Requerimos apoyo efectivo al sector agropecuario, articular la explotación minera, que hoy se realiza en nuestro territorio, al resto de los sectores de la economía, principalmente al agropecuario, al comercio y al de los servicios.
La gran mayoría de los cesarenses no han visto los beneficios de esa explotación minera, que sólo ha generado corrupción, poca inversión social y migraciones sin control.
Necesitamos de su apoyo decidido a los planes de desarrollo de nuestros mandatarios locales, al Gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, al Alcalde de Valledupar, Fredys Socarrás Reales, y a todos y cada uno de los otros mandatarios de los otros 24 municipios del Cesar.
Usted mejor que nadie sabe, señor Presidente, que buena parte de las iniciativas de los gobiernos locales dependen del apoyo decidido de los Ministerios y demás entidades de la Nación.
Insistimos en más recursos y novedosas estrategias en materia de seguridad; en fomento del empresarismo; en la construcción de más y mejores carreteras, y en programas de salud, educación, agua potable, agua y vivienda de interés social. El empleo y la política social deben ser parte de la lucha contra esa nueva forma de violencia.
El Cesar, señor Presidente Santos, quiere contar con su decidido apoyo para lograr una mayor responsabilidad social y ambiental de la gran minería, y una participación adecuada en los recursos de regalías, teniendo en cuenta que nuestros indicadores de necesidades básicas insatisfechas están por debajo de los promedios nacionales.
Somos conscientes que son muchos y complejos los problemas; como también  limitados  los recursos y el tiempo para afrontarlos; pero abogamos por el buen éxito de su programa de gobierno de Unidad Nacional, en el que requiere el concurso del sector privado y de toda la ciudadanía, para hacer realidad esos propósitos de prosperidad democrática.
Atentamente,
Un cesarense angustiado.

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