La tragedia ocurrida en Medellín con el desplome de la torre seis del conjunto residencial Space, situado en el barrio El Poblado, es una experiencia que debe servir de alerta para las autoridades en Valledupar; ciudad en la que apenas comienzan a construirse edificios de más de cinco pisos, según la modificación excepcional hecha al Plan de Ordenamiento Territorial –POT- en el año 2011.
El crecimiento global de Valledupar ha determinado que la ciudad no debe crecer de manera horizontal, sino vertical y los inversionistas, tanto locales como foráneos, han comprendido que es un lucrativo negocio, teniendo en cuenta que la capital cesarense es epicentro poblacional de los complejos mineros del Cesar y La Guajira, que genera un aumento del valor del metro de tierra sin antecedentes en la historia de la región Caribe.
En términos racionales el desarrollo urbano merece votos de aplausos por generar empleo y dinamizar la economía; sin embargo, es una actividad que debe estar ajustada a los términos de ley y de la moralidad pública, para prevenir los abusos que generan estafas, engaños y perjuicios materiales a quienes demandan bienes y servicios.
