EDITORIAL

Buena nota

La apuesta de la Escuela de Música ‘Rafael Escalona’ de la Fundación Festival Vallenato de crear un semillero de niños y niñas acordeoneros, cajeros, guacharaqueros y cantantes, es una buena estrategia para conservar en las nuevas generaciones las raíces del vallenato clásico.

canal de WhatsApp

La apuesta de la Escuela de Música ‘Rafael Escalona’ de la Fundación Festival Vallenato de crear un semillero de niños y niñas acordeoneros, cajeros, guacharaqueros y cantantes, es una buena estrategia para conservar en las nuevas generaciones las raíces del vallenato clásico.

Son 260 menores los que en dos años han pasado por las aulas de clases de esta Escuela que con los patrocinios de empresas privadas y algunas instituciones públicas, ha podido enseñar de manera gratuita a los niños y niñas de zonas vulnerables de Valledupar, cumpliendo con un doble fin: por un lado cultivar y mantener el estilo clásico del folclor vallenato y por el otro, alejar a estos infantes de las malas influencias que pueden tener en sus barrios –drogadicción, sexualidad temprana, violencia juvenil-.

En el 2012 los instructores buscaron talentos a las instituciones educativas situadas en el barrio La Nevada y sus alrededores, de donde seleccionaron a 100 niños.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

Temas tratados
  • estilo
  • guacharaca
  • infantes
  • nuevas generaciones
  • sexualidad
  • talentos

TE PUEDE INTERESAR