EDITORIAL

Apuntes sobre la elección del Contralor Departamental

Se apresta la Asamblea Departamental del Cesar a realizar una de sus funciones más importantes y de mayores implicaciones en los próximos cuatro años: la elección del Contralor General del Departamento. El control a la gestión fiscal tiene una gran importancia en la lucha contra la corrupción, y la búsqueda de una mayor eficiencia y […]

canal de WhatsApp

Se apresta la Asamblea Departamental del Cesar a realizar una de sus funciones más importantes y de mayores implicaciones en los próximos cuatro años: la elección del Contralor General del Departamento.
El control a la gestión fiscal tiene una gran importancia en la lucha contra la corrupción, y la búsqueda de una mayor eficiencia y economía en el uso de los escasos recursos públicos, tema al cual le dio mucha importancia en su discurso de posesión el Gobernador, Luis Alberto Monsalvo Gnecco.
Más allá del aspecto político que rodea estos procesos, que lamentable e inevitablemente se presentan, los diputados deben pensar, con mucho detenimiento, la responsabilidad que tienen a la hora de escoger a la persona que deberá dirigir el control a la gestión fiscal del nuevo gobernador Monsalvo Gnecco.
Lo sabio y lo prudente es analizar con detenimiento las hojas de vida, tener en cuenta la preparación, la idoneidad y la experiencia de los candidatos que hoy integran la terna. Pero también, las propuestas  y programas que presenten quienes hoy aspiran a esa importante dignidad: Álex Movilla, Gustavo Aguilar y Rafael Dáger.
Sin lugar a dudas, el Departamento requiere una Contraloría más fuerte, mejor dotada en materia de recursos humanos, financieros y técnicos, como bien lo ha planteado el Presidente de la Asamblea Ricardo Quintero Baute. En este sentido, es fundamental fortalecer el control social y la participación ciudadana en apoyo al control a la gestión fiscal, buscar una nueva sede para la entidad, hoy enclaustrada en la Gobernación y brindarle a sus funcionarios la capacitación e instrucción adecuada para ejercer mejor su labor, en beneficio de toda la comunidad cesarense.

Evaluemos la propuesta de desarme
En buena hora el nuevo Alcalde de Bogotá, el economista Gustavo Petro Urrego, ha abierto en todo el país un debate sobre la conveniencia y la necesidad de estudiar un desarme general, para reducir los índices de violencia.
Se trata, que dudas queda, de una polémica de marca mayor y que además tiene muchas aristas. No es lo mismo la tenencia de un arma en manos de la gente honrada, de la gente de bien, que en manos de los delincuentes. Además, estos últimos la gran mayoría de las veces no cometen sus fechorías con armas legales sino con las ilegales, que son las más abundantes.
La propuesta del Alcalde de la capital del país debe ser bien analizada y debatida, tanto por las autoridades militares y de policía como por la sociedad civil toda. Las cifras de las mismas autoridades indican que muchos homicidios se presentan por peleas menores, que luego se crecen, o por hechos aislados y fortuitos que sin la presencia de un arma no habrían tenido un trágico final.
Desde estas páginas y en ocasiones anteriores, hemos defendido un desarme de la sociedad colombiana. Por supuesto, en primer lugar recuperando las armas ilegales que hoy pululan en nuestras calles y segundo restringiendo a los casos justificados la tenencia de las mismas para la defensa personal. La propuesta, insistimos, tiene sus pros y sus contras, pero debe ser debatida y – en principio- y en el caso de ciudades como Valledupar, mucho se avanzaría si se realizara un mayor control a la tenencia y porte de armas, como lo ha propuesto Petro y ahora lo debatirá el Congreso de la República.

TE PUEDE INTERESAR