EDITORIAL

Aproximación a un balance del primer año de Santos (II)

Al hacer una aproximación a un balance a la gestión del primer año de gobierno de Juan Manuel Santos, los temas económicos deben tener una trascendencia especial. Santos Calderón, quizás por su formación de economista y su experiencia como periodista económico, le ha dado una gran prioridad a estos temas. Y en efecto, ha llamado […]

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Al hacer una aproximación a un balance a la gestión del primer año de gobierno de Juan Manuel Santos, los temas económicos deben tener una trascendencia especial. Santos Calderón, quizás por su formación de economista y su experiencia como periodista económico, le ha dado una gran prioridad a estos temas.
Y en efecto, ha llamado a su gobierno el de la “Prosperidad Democrática” y en su plan de desarrollo “Prosperidad para todos” ha establecido que el área económica tenga una singular trascendencia. Santos ha dicho, y lo reiteró esta semana, que la lucha contra la pobreza y la marginalidad es fundamental en su gobierno; por eso habla de lograr tasas de crecimiento económico superior al 5 por ciento anual, que le permitan reducir el desempleo a cifras de un solo dígito y – por ende- luchar contra la pobreza y la marginalidad.
El Presidente habla de las famosas locomotoras: la vivienda y la construcción de infraestructura, el sector agropecuario, el minero, la industria y el tema de ciencia y tecnología, como los sectores líderes que el país debe estimular para lograr ese mayor crecimiento y también una mayor equidad.
La ley de tierras, encaminada a restituir las tierras a miles de propietarios que la perdieron por la acción de los distintos grupos armados, tiene una connotación especial desde el punto de vista económico y social. Esta norma, al igual que la nueva legislación de apoyo al sector agropecuario tiene una gran importancia en lo que se propone realizar el actual gobierno para lograr reactivar el sector agropecuario.
La ley de primer empleo, aunque se trata de una iniciativa del Partido Liberal, ha recibido un gran apoyo por parte del actual gobierno. Y en efecto, es mucho lo que el país debe hacer en materia de estimular la generación de nuevos puestos de trabajo y formalizar buena parte del empleo existente.
En el tema de las regalías, Santos promovió una reforma constitucional que cambia su propiedad y su distribución, acto legislativo que, en principio, desfavorece a departamentos como el Cesar, pero que fueron justificados ante el país con el argumento que estos recursos se repartirán de mejor manera, entre las distintas regiones. Ahora, la clase dirigente del Cesar tiene el reto de presentar proyectos ante las autoridades centrales, para tener acceso a recursos que antes le pertenecían por derecho propio.
En materia de política social, Santos ha decidido fortalecer varios de los programas que vienen de los gobiernos de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe Vélez, como son los de familias en acción y otros dirigidos a sectores vulnerables de la población como los desplazados, la infancia y el adulto mayor, fundamentalmente.
Pero en el área social, quizás los mayores retos del gobierno están en el área de la salud. El sector afronta una crisis sin precedentes, caracterizada por los problemas financieros y una gran corrupción que amenaza el acceso de los usuarios a una atención oportuna y de buena calidad.
El país está a la espera de lo que serán las políticas de Santos Calderón en materia de ciencia y tecnología, medio ambiente, mejoramiento de la calidad de la educación, y lo que será el futuro de la cultura y el deporte, ya que, hasta el momento, es poco lo actuado en esa materia. Sólo se han conocido anuncios y propuestas, pero estas no se han materializado en proyectos de ley.
Pero quizás es el área de la seguridad, en donde le esperan los mayores retos al gobierno de la Unidad Nacional. Las acciones de la guerrilla en algunos lugares del sur del país, como la acción de las llamadas bandas criminales y otras organizaciones de la delincuencia organizada, han generado una gran incertidumbre sobre el tema de la inseguridad que el gobierno está llamado a despejar.
En cuanto a Valledupar y el Cesar, todavía mantenemos las esperanzas que el Gobierno de la Unidad Nacional se comprometa  con proyectos vitales para esta región del país, como es el caso del proyecto multipropósito de Los Besotes, y recursos para el mantenimiento de vías y para el fomento del sector agropecuario, principalmente.
Aún le faltan tres años al gobierno de Santos, para afrontar y superar los retos antes mencionados y aplicar los principios del buen gobierno, que tanto defendió el actual mandatario cuando apenas era precandidato, y lograr que el país siga por esa senda del progreso, iniciada por Uribe, con avances en materia de seguridad, crecimiento económico, lucha contra la inequidad y renovando las esperanzas de los colombianos en un futuro mejor.

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