Valledupar coronará este y los próximos aniversarios transformándose de una apacible ciudad de casas y avenidas a una de edificios, congestión, centros comerciales y problemas insolubles de gran ciudad, dada, en parte, por la incapacidad de administrarla y orientarla y de crecer los servicios a la rapidez que demanda el desbordado progreso.
Hay síntomas elocuentes de esa incapacidad. Es un municipio, nos referimos al gobierno municipal, pequeño para una ciudad grande. Tanto económica como organizacionalmente la Alcaldía está muy débil.
Por algo se acogió a la Ley 550. Hay en su cabeza más política que técnica administrativa, mas anuncios que ejecución. Más retórica que consagración en el día a día a prestarle los mejores y más eficientes servicios al ciudadano.
