Este viernes comenzó una nueva etapa política para Colombia con la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de la República. Más allá de las posiciones políticas que cada ciudadano haya defendido durante los últimos años, lo cierto es que un nuevo Gobierno asume la responsabilidad de conducir los destinos del país y, con ello, también aparecen nuevas expectativas para las regiones.
En el Cesar, esa expectativa tiene además un ingrediente particular. Varios profesionales con raíces en el departamento llegan a posiciones importantes del nuevo Gobierno nacional. Desde el Ministerio de Agricultura y entidades relacionadas con el campo, hasta sectores como turismo, justicia, energía y Hacienda, la región tendrá personas cercanas a las decisiones que se tomarán en Bogotá.
Pero esa presencia no puede convertirse simplemente en motivo de orgullo regional. También representa una responsabilidad. El Cesar necesita que quienes llegan a esos cargos tengan presente que detrás de cada decisión nacional existen regiones con problemas concretos que esperan soluciones. Tener representantes en el alto Gobierno solo tendrá verdadero significado si esa presencia se traduce en gestión, inversiones y resultados.





