EDITORIAL

Adiós a una gran dama

El alma de los colombianos está de luto. Hoy el país despide a una de las pioneras de la radio y la televisión en nuestra nación: doña Gloria Valencia de Castaño. Durante muchos años, varias generaciones de colombianos se familiarizaron con su agradable voz y su elegante imagen, cuando hablaba, con mucho dominio y naturalidad, […]

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El alma de los colombianos está de luto. Hoy el país despide a una de las pioneras de la radio y la televisión en nuestra nación: doña Gloria Valencia de Castaño.
Durante muchos años, varias generaciones de colombianos se familiarizaron con su agradable voz y su elegante imagen, cuando hablaba, con mucho dominio y naturalidad, de los temas de la ecología, la moda, la cultura, en general, y también en la presentación y animación de programas de concurso, entre otros.
Gloria Valencia de Castaño nació en Ibagué, Tolima, en 1927, pero desde muy joven se radicó en Bogotá. En la capital del país se casó con el abogado y hombre de radio, Álvaro Castaño Castillo, con quien formó un extraordinaria pareja y un buen binomio de trabajo: él era el director y productor de los programas de radio y televisión, y ella la presentadora y locutora. Juntos fundaron la HJCK, emisora pionera de la radio cultural en el país, difusora de la música clásica y de lo más granado de la literatura y la cultura latinoamericana y mundial. Por los micrófonos de la HJCK pasaron los escritores, poetas y ensayistas del llamado “boom” Latinoamericano, por lo cual hoy su archivo es uno de los mejores en esta parte del mundo. La emisora de la inmensa minoría, era su eslogan grabado en la voz del locutor y extraordinario escritor, Álvaro Mutis.
Cuando llegó la televisión al país, durante el gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla, en junio de 1954, Gloria Valencia de Castaño, al lado de un hombre de una gran visión en el mundo de las telecomunicaciones como Fernando Gómez Agudelo, a quien el General encargó el montaje del nuevo medio de comunicación, se inició en el novedoso medio.
Gómez Agudelo, quien luego fundó la productora y programadora de Televisión, RTI (Radio Televisión Interamericana), estimuló el talento de Gloria Valencia, como lo hizo también con el de otras personalidades como Fernando González Pacheco, Carlos, “el gordo” Benjumea, el periodista Germán Castro Caycedo, Carlos Pinzón, entre muchos otros locutores, periodistas, actores y actrices que luego consolidaron ese poderoso medio de comunicación.
Más allá de haberse ganado el cariño de todos los colombianos, Gloria Valencia de Castaño, deja un gran legado en la historia de las comunicaciones del país, principalmente de la radio y la pantalla chica, por cuyo trabajo se ganó, con todo el merecimiento, el título de “primera dama de la televisión”. Constancia de ello son los numerosos premios y reconocimientos que merecidamente le fueron otorgados.
Además de las cualidades de su voz, esta extraordinaria, elegante y bella mujer, tenía una gran capacidad de improvisación, producto de su formación académica y cultural, que le daba la versatilidad y la capacidad de hablar, reiteramos, con mucha propiedad, sobre arte, literatura, ecología, moda y vida cotidiana, con un estilo muy personal e inconfundible.
Su ejemplo es un referente fundamental para las nuevas comunicadoras, presentadoras y periodistas de radio y televisión, muchas veces más preocupadas por su figura que por su formación intelectual y por los mensajes que deben difundir, para informar, orientar y entretener al público.
A su esposo, don Álvaro Castaño Castillo, a sus hijos, Pilar y Rodrigo, a sus nietos y demás familiares, las sentidas condolencias desde esta región del país y en particular de esta casa editorial. Paz en la tumba de esta gran dama.

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