Aunque hay incertidumbre sobre la capacidad que tengan las disidencias de las FARC de garantizar un cese al fuego integral, que por la política de apaciguamiento del Gobierno del presidente Petro se fortalecieron militar y territorialmente, valoramos que se hayan dado los primeros acuerdos. Aunque no opera en nuestro departamento ni en la costa Caribe, sí sabemos de su presencia en el limítrofe departamento de Norte de Santander, región del Catatumbo. De hecho, fue en este lugar donde se verificó la reunión del Gobierno nacional y sus negociadores con el autodenominado Estado Mayor Central de las FARC.
Esos acuerdos se suman a los que están en desarrollo con el ELN, que adelantarán hasta mayo de 2025 un conjunto de diálogos con la sociedad civil. Y luego se entrará en el periodo de las duras negociaciones de los elementos esenciales de la paz y el cese definitivo del fuego.
Queda pendiente el tratamiento que se dará a los grupos como el Clan del Golfo, o autodenominadas autodefensas gaitanistas, sujetas a una legislación, actualmente en ciernes, que permita un adecuado sometimiento. Se ha llegado a plantear que se podría aproximar a una fórmula similar a la de ‘Justicia y Paz’ que en el pasado se adelantó con las autodefensas unidas (paramilitares).





