De manera informal, como se dice en el argot periodístico, se han conocido algunos nombres de quienes integrarían el equipo de trabajo del nuevo Alcalde de Valledupar, Fredys Socarrás Reales, y del Gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, a partir de los primeros días de enero, cuando se inicien los nuevos gobiernos territoriales como lo ordenan la Constitución y las normas legales.
La misma definición de informal u “off the record”, como también se dice, implica que no hay nada oficial sobre el tema y que el mismo, hasta tanto los mandatarios no digan esta boca es mía, sigue siendo tema de especulación de periodistas y de quienes asisten y protagonizan los llamados mentideros políticos, que abundan mucho en las tertulias y otros escenarios del “país vallenato”.
En Valledupar y el Cesar, con la elección de Fredys Socarrás Reales, y Luis Alberto Monsalvo Gnecco, respectivamente, ha existido una gran expectativa por la escogencia de sus secretarios de despacho, gerentes y directores de entidades públicas y asesores de primer nivel.
Hoy reiteramos que la escogencia de un buen equipo de gobierno es uno de los retos más importantes que tienen los nuevos mandatarios. Por supuesto que estos han recibido presiones de toda clase, principalmente de los grupos y partidos políticos que los apoyaron y de quienes los financiaron, lo cual, hasta cierto punto es comprensible…
Esa ha sido la tradición en la mayor parte del país, y especialmente en la Costa Atlántica: los grupos que ganan aspiran a gobernar y a tener participación en las administraciones que se inician.
Sin embargo, el mejor favor que le pueden hacer estas personas y grupos a los nuevos mandatarios es dejarlos en absoluta libertad para escoger un buen equipo de trabajo, gente con formación, experiencia e idoneidad para cada uno de los cargos.
Inclusive si se trata de recomendar a alguien, hacerlo con gente que tenga una buena hoja de vida, en la cual pese más su formación, sus valores y su carácter, antes que la filiación política.
Los problemas agudos que tiene Valledupar en materia financiera, urbanística, económica y social, para citar sólo algunos, requieren que el alcalde electo se pueda rodear de un equipo de primera línea, de vallenatos y cesarenses con buena preparación y ganas de trabajar por la ciudad con compromiso, responsabilidad y desinterés.
Un planteamiento similar se puede hacer en el caso del departamento del Cesar. Este territorio tiene muchos problemas, algunos más agudos que los del resto del país. Está la situación de los desplazados y los desmovilizados, la pobreza y el desempleo, el tema de los afectados por la ola invernal y – a mediano y largo plazo- la necesidad de adelantar una hoja ruta que lo haga un departamento más productivo y competitivo, y menos dependientes de las regalías con las cuales no contaremos en el futuro.
Los nuevos mandatarios de Valledupar y el Cesar, tienen en el gobierno de Santos Calderón, un buen referente, reiteramos, en el sentido que primero está el interés público de acertar escogiendo gente idónea y capaz, antes que el de complacer a los grupos y movimientos políticos que estuvieron en la campaña.
Ambos son personas jóvenes y con un futuro político por delante, y la historia los juzgará por sus programas de gobierno y realizaciones concretas en beneficio de vallenatos y cesarenses, y no por una mala entendida lealtad y complacencia a los amigos de la campaña política. Los retos son enormes, en ambos casos, y de allí la importancia de seleccionar un buen equipo de trabajo.
