En Iberoamérica se percibe que existe un debate avanzado en materia de la crisis ambiental. Se da una discusión, se diría desde una situación de diversidad muy notoria, que tiene visos de innovación respecto a la existente en Europa, más intelectualizada y retoricista.
Una breve muestra de ello es la publicación Terramerica escenario de debate con un objetivo central: la defensa de la vida, que se pregunta si es posible dotar a la economía de un rostro ambiental y a su vez si es posible reducir los valores ambientales a la medida de los designios del mercado. A ello Enrique Leff responde que el neoliberalismo está transformando la percepción del desarrollo sostenible en esta dirección: si en 1970 se creía que la causa principal del deterioro ambiental era el crecimiento económico, actualmente se considera que éste es más bien el resultado de una insuficiente liberalización del mercado y de no haber asignado formas de propiedad y precios a los bienes comunes de la naturaleza. Así, se invoca que los mecanismos ciegos del mercado se ocuparan de ajustar los desequilibrios ecológicos y las desigualdades sociales.






