Solo bastaron treinta y nueve segundos para que dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 destrozaran la vida de miles de venezolanos y extranjeros que se encontraban en su rutina cotidiana. La devastación no solo dejó pérdidas materiales con más de cien edificaciones colapsadas, sino también pérdidas humanas de diferentes edades, culturas y religiones.
Una vez conocido el hecho, la noticia se difundió rápidamente. Las redes sociales mostraron la situación mediante fotografías y videos, evidenciando la realidad de muchos sobrevivientes que se quedaron sin recursos, sin familia y sin techo. Un país donde la vida se torna cada vez más difícil.
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En plataformas como Facebook, las opiniones de los usuarios no se hicieron esperar. Llama la atención el comentario de un pastor protestante que relaciona este hecho con la festividad de San Juan Bautista en el estado de La Guaira. Ante esto, quedan interrogantes: ¿quiere Dios la muerte para el pecador? La Primera Epístola a Timoteo 2:4 dice: “El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Retrocediendo en el texto sagrado, en Génesis 18:23-33, Abraham intercede ante Dios por la tierra de Sodoma y le pregunta si destruiría el lugar sin perdonarlo por amor a cincuenta justos. El Creador le responde que, si halla cincuenta justos dentro de la ciudad, la perdonará entera. Aun así, muchos insisten en que hubo ira divina por la veneración a San Juan Bautista.






