La administración pública se rige por la eficacia y la eficiencia, no por la indolencia. Es inaceptable que los proyectos del parque Sagrado Corazón y Sabana Grande presenten un rezago físico que no supera el 50 % de ejecución. Estos proyectos están financiados por un empréstito que mantiene comprometidas las finanzas de nuestro municipio; por tanto, este lento avance no es solo un retraso, es una afrenta directa al patrimonio público. Los recursos de los curumanilenses son sagrados.
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Ante la evidente alteración de la ruta crítica de la obra, surge una pregunta obligatoria para la administración del alcalde Hermes Fernando Martínez: ¿dónde están la interventoría técnica y la supervisión contractual? Es imperativo exigir la aplicación inmediata de las cláusulas penales y las pólizas de cumplimiento. La situación llega al punto de que las fallas del cerramiento actual, sumadas a la falta de un Plan de Manejo de Tránsito idóneo en el parque Sagrado Corazón, provocan accidentes viales y comprometen la responsabilidad patrimonial del Estado.






