Este mundo compungido, lleno de sinsabores por todas partes, convulsionado y atropellado, con el afán de llegar, sin saber muchas veces a donde; necesita de la magia de los colores.
El mundo ha evolucionado de manera vertiginosa, pasamos de cero a millón en un santiamén. Hasta hace poco la televisión era a blanco y negro. Hasta hace poco la fotos eran color sepia, como algo novedoso, antes también eran a blanco y negro.
Lo más avanzado, en los colores de los aparatos de la televisión, eran las sobre pantallas que compraban e instalaban nuestros padres para sentir la ‘coloridad’ en ese invento que tuvo sus primeros desarrollos en 1922.




