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William Chams Salum 

Diez años de ausencia, Billy. Tu partida dejó un vacío en el mundo de afectos que construiste a tu alrededor.

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Diez años de ausencia, Billy. Tu partida dejó un vacío en el mundo de afectos que construiste a tu alrededor. Un inmenso mundo de afectos te extraña. Inmenso, porque fuiste ante todo un ser afectuoso. Un gran ser humano y un hombre generoso y lo que mejor realizaste fue crear un mágico mundo de afectos. Talento te brotaba en toda tu personalidad de hombre visionario y empresario. En tu personalidad se desplegaba una combinación de la cultura árabe con la caribeña, ‘Las Mil y una noche’, esas leyendas orientales consignadas en cuentos populares y ‘Cien años de soledad’ de Gabriel García Márquez.  

Declamabas las poesías de Meira Delmar, que era tu tía Olga Chams. En ese ambiente familiar creciste.  En la cultura árabe y caribeña te formaste tomando lo mejor de esas culturas.  Culto y humanista, por ese motivo te negabas a que te redujeran a un empresario de boxeo.

El mundo del arte fue tu compañía desde la cuna hasta la sepultura. Al lado de Meira Delmar en tu niñez trataste de primera mano a los miembros del Grupo de Barranquilla que a tu hogar asistían a las tertulias que se hacían con cierta frecuencia con Gabriel García Márquez y otros geniales caribeños. Formaste matrimonio con una bella y fina artista, la maestra plástica Tully Leiva. Recuerdo las visitas a tu hogar paterno y el tuyo propio que fueron como míos por la amabilidad de tu familia.

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