Todos tenemos personas que son especiales porque apostaron por nosotros, recibimos su apoyo o simplemente aprendimos mucho de ellas. La lealtad a esas personas, a quienes nos debemos, habla bien de quien profesa dicho valor. Cuando un maestro apuesta por un alumno, por un discípulo, no espera nada diferente a generar nuevos conocimientos y mejores maneras de hacer las cosas.
La confianza que una persona deposita en otra, sin importar la razón, es clave a la hora de construir vínculos fuertes que permiten generar nuevas relaciones que enriquecen la propia vida y la de los otros. Creer en la palabra, reconocer las fortalezas y agradecer por lo que alguien hace, piensa y siente, son regalos que la vida nos da todos los días y poco valoramos. Dejamos huella en muchas personas, esto puede suceder todos los días, pero parece que no somos conscientes de esto. Es increíble cómo la vida de alguien puede tomar un rumbo u otro dependiendo de con quien se relaciona, a quien conoce, con quien comparte.
Por medio de esta columna hoy quiero agradecer a esas personas que han hecho mi vida única y maravillosa. Son muchas las que se han cruzado en mi camino, son muchas las que han creído en mí, muchas las que vieron en mí un potencial del que ni siquiera yo era consciente. ¡Gracias por eso! Porque por cada experiencia vivida, por cada actividad realizada con esfuerzo, por cada aprendizaje incorporado, somos lo que somos.




